Los trabajadores del subte anunciaron que retomarán su plan de lucha exigiendo el retiro integral del asbesto de la red, el recambio de flotas contaminadas y la reducción de la jornada laboral semanal a 30 horas.
Los metrodelegados retomarán su plan de lucha por el recambio de las formaciones con asbesto. Será en la línea D que une las estaciones de Catedral con Congreso de Tucumán.
Los trabajadores del subte anunciaron que retomarán su plan de lucha exigiendo el retiro integral del asbesto de la red, el recambio de flotas contaminadas y la reducción de la jornada laboral semanal a 30 horas.
La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro comunicó que la medida de protesta será este jueves 16 de noviembre, con una acción de difusión y apertura de molinetes en las estaciones Congreso de Tucumán y Catedral de la línea del Subte D entre las 17 y las 19.
En el texto destacaron: "continuamos reclamando a la empresa concesionaria Emova y al Gobierno de la Ciudad una solución a la crisis sanitaria que padecemos los miles de trabajadores y los millones de usuarios y vecinos de la red de subterráneos".
En este sentido, los gremialistas remarcaron: "Seguiremos con este plan de acción en defensa de nuestras salud hasta obtener las respuestas que necesitamos y no descartamos nuevas acciones las próximas semanas".
El asbesto es un mineral de fibras microscópicas que se extrae de canteras. En la Argentina, el ministerio de Salud sacó resoluciones vedando algunas de sus variedades en 2000 y 2001 y en 2003 prohibió totalmente su producción, importación, venta y uso. En 2005, una ley porteña reafirmó la prohibición en la Ciudad de Buenos Aires.
Una sola fibra puede enfermar: son huecas y muy livianas y por eso se mantienen suspendidas en el aire, y cuando un ser humano las respira se contamina.
En el caso de los trabajadores, los mas afectados son quienes están en contacto continuo con el material y de ahí la preocupación que hay entre el personal del subte B en donde se hallaron restos del material que es cancerígeno.
Las formaciones fueron compradas a España en septiembre de 2011, durante la gestión de Mauricio Macri al frente del Gobierno de la Ciudad.