Adam Smith, filósofo: "Si abordas cada situación como un asunto de vida o muerte, morirás muchas veces"

El fundador del liberalismo clásico en la economía también se dedicó a realizar reflexiones éticas para enfrentar las vicisitudes.

  • El secreto para que el sistema nervioso no se sobrecargue es tomarse las cosas con la magnitud que merecen.

  • Aunque parezca autoayuda, la reflexión de Adam Smith es válida para estas épocas, donde todo parece catástrofe.

  • El pensador propone trabajar en la capacidad de discernir los conflictos para darles una atención acotada a su naturaleza.

  • Estas enseñanzas morales fueron la base de su obra posterior y más conocida, que derivó en La riqueza de las naciones (1776).

"Si abordás cada situación como un asunto de vida o muerte, morirás muchas veces". La frase pertenece a Adam Smith y, aunque suele citarse en clave motivacional, encierra una reflexión filosófica más profunda sobre la manera en que las personas enfrentamos la vida cotidiana.

El pensador escocés, reconocido como uno de los padres del liberalismo económico, advertía sobre un problema que atraviesa generaciones: la tendencia a dramatizar cada conflicto. Para Adam Smith, no todas las circunstancias merecen el mismo nivel de tensión ni de atención. La vida, como experiencia humana, está lejos de ser un recorrido lineal; por lo que es preferible sortear los altibajos con calma.

En ese contexto, la capacidad de adaptación se vuelve central, porque cuando cada dificultad se vive como una tragedia, el desgaste mental y emocional termina colonizando las demás emociones y situaciones y, a la larga, pasa factura. Adam Smith proponía aprender a relativizar, algo que hoy suena casi terapéutico. No se trata de tomarse las cosas con indiferencia ni de vivir todos los eventos con frivolidad, sino de asignarle a cada problema la dimensión que requiere.

Ahora bien, el propio Smith no negaba que existieran situaciones verdaderamente críticas. Hay episodios en la vida, como pérdidas, crisis profundas, decisiones trascendentes, duelos, que inevitablemente generan angustia y presión. La clave, según su mirada, está en distinguir entre lo verdaderamente decisivo y aquello que, con el paso del tiempo, termina revelándose como un problema menor.

adam smith
adam smith

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En tiempos marcados por la aceleración y la ansiedad social, esa advertencia puede resultar superadora para los enredos de la vida cotidiana. Tomarse todo como una cuestión definitiva no solo distorsiona la percepción de la realidad, sino que también pone en riesgo el equilibrio emocional propio.

Quién fue el filósofo Adam Smith

Adam Smith nació en 1723 en Kirkcaldy, Escocia, y es considerado uno de los pensadores más influyentes de la economía política. A los catorce años ingresó en la Universidad de Glasgow. En 1740 ganó una beca para Oxford. En 1748 se convirtió en ayudante de Retórica y Literatura en la Universidad de Edimburgo.

En ese mismo año regresó a Escocia y comenzó a dar conferencias públicas. En 1751 fue nombrado jefe de cátedra de Lógica en la Universidad de Glasgow y, al año siguiente, catedrático de filosofía moral, cargo que ocupó hasta 1763, cuando abandonó la enseñanza universitaria para convertirse en tutor de Henry Scott, el tercer duque de Buccleuch, Escocia. Con él viajó durante 18 meses por Francia y Suiza.

adam smith la riqueza de las naciones
adam smith, la riqueza de las naciones, 1776

adam smith, la riqueza de las naciones, 1776

Su obra más famosa es The Wealth of Nations (La riqueza de las naciones, 1776), que sentó las bases del pensamiento económico liberal al proponer la división del trabajo como modelo industrial óptimo, algo que explicó el funcionamiento del capitalismo. Sin embargo, antes de ese libro, Smith publicó The Theory of Moral Sentiments (La teoría de los sentimientos morales, 1759), un texto que funcionó como la base de las proposiciones éticas y morales de todos los trabajos posteriores del economista.

Ese cruce posterior entre economía y filosofía le permitió proponer que los mercados, las decisiones y los conflictos cotidianos siempre están atravesados por algo más profundo: la naturaleza humana y su época.