Las mujeres de Argentina confluyeron en las calles de todo el país el 3 de junio de 2015 para gritar "Ni una menos, vivas nos queremos" tras el femicidio de Chiara López, de 14 años, a manos de Manuel Mansilla, de 17. La mitad de la población explotó en un grito de bronca y un pedido directo a los agresores. Pasaron 11 años y los hombres ensayaron distintas respuestas.
A 11 años del primer 3J, ¿cómo respondieron los varones al grito de Ni Una Menos?
Desde la primera movilización de Ni Una Menos, cada 31 horas un varón de convirtió en femicida en Argentina. El 85% de ellos era pareja, expareja, familiar o conocido de la mujer que asesinaron. ¿Qué hicieron sus congéneres ante esa violencia?
El 85% de los femicidas conocía a la mujer que asesinaron y el 68% cometió el delito en una vivienda, compartida o de alguno de los dos, no en el espacio público; según el informe del Observatorio Ahora que sí nos ven en colaboración con la Universidad Nacional del Delta.
Por lo tanto, los asesinos eran parejas, exparejas, familiares o conocidos de la víctima, se habían ganado su confianza y pertenecían a su círculo social. Tal vez hasta tuvieran amigos o compañeros de trabajo en común. ¿Cómo reaccionaba ese entorno a los micromachismos de esos hombres? ¿Considerarían que los femicidas son monstruos y psicópatas o que su amigo también podía serlo? ¿Hablarían de femicidios?
Varones unidos, la agrupación antifeminista que se disolvió tras un doble femicidio
En estos 11 años hubo varones que hablaron de femicidios y su rol en la violencia machista y varones que se dedicaron a negar y militar el antifeminismo. El ejemplo más cercano de esto último fue la agrupación uruguaya Varones Unidos que se disolvió luego de que su referente Pablo Laurta se convirtiera en el femicida de su expareja Luna Giardina y de su exsuegra Mariel Zamudio.
"Me volví a juntar con ellos y me planteaban esta idea de que hubo un cambio sobre cómo veían las cosas. Una persona en particular me decía 'bueno, creo que ahora pensándolo… Y con todo este tiempo que pasó y viendo todo lo de Pablo, viendo como también él se radicalizó mucho más en su discurso… Bueno, capaz que nos excedimos muchas veces en las cosas que decíamos'", reveló a C5N el antropólogo uruguayo Pablo Camacho Spositto.
Camacho Spositto publicó la investigación Entre dientes. Discursos, argumentos y trayectorias de un integrante de Varones Unidos (2021) definió la organización como un grupo de reacción porque "reaccionan ante los cambios que puedan provocar modificaciones sociales en materia derechos que posibiliten la visualización de espacios de opresión, abuso y explotación dentro de la sociedad".
Varones unidos comenzó sus actividades en 2014 y, pese a lograr convocatorias numerosas contra manifestaciones o presentaciones de leyes feministas, solo tres o cuatro varones dirigían la agrupación: Renzo, Carlos y Pablo Laurta eran los más visibles. Los tres coordinaban comisiones de trabajo, como en cualquier grupo militante.
Sobre el impacto del doble femicidio en la agrupación, Camacho Spositto detalló: "Renzo me planteaba que ya no le interesaba más estar en todo el tema de esta lucha antigénero y antifeminista. Me decía que después de lo de Pablo como que había terminado todo, se había muerto".
El antropólogo aclaró: "No sé bien cómo si es así, si en realidad su militancia política no fue por otros lados. Sé que algunos han ingresado y están muy involucrados a lo que es La Libertad Avanza Uruguay".
Este grupo de varones no tenía una proyección de futuro, sino que revindicaban "un retorno a algo que jamás existió, esta idea de varón o masculinidad positiva que planteaban, del retorno del control total masculino del hogar en realidad no tiene ningún asidero en nada real", detalló el cientista social.
Sus estrategias de militancia eran evitar las alianzas partidarias para "no perder poder político" y, pese a sus discursos violentos, persuadir a cualquier persona que pudieran sumar a su causa, desde el antropólogo y su equipo hasta mujeres, feministas y varones que se acercaran por una denuncia de violencia de género en su contra.
"La predica estaba siempre presente", describió Camacho Spositto, precisó que usaban términos como "iluminar" o "abrirle los ojos a la sociedad" y señaló: "La idea era construir un enemigo en común más que definir claramente los conceptos de género, de woke y de feminismo".
El antropólogo explicó que los varones que se refugian en estos grupos "encuentran un lugar donde son contenidos" con escucha, afectividad y pertenencia. "Muchas veces el Estado no está llegando a esa contención y aparecen estas organizaciones que encuentran un nicho desde donde expandir su discurso", advirtió Camacho Spositto.
Las redes sociales y la página web de la organización ya no se encuentran disponibles. En Argentina todavía no existen grupos tan explícitamente antimujeres, pero sí se embanderan en causas similares. Por ejemplo, afloran de forma numerosa aquellos "anti ideología de género en la Justicia" como Crianza sana, No más hijos rehenes y Agrupación Argentina de Familias por los Niños (AAFANI), entre otras.
En general, se esconden detrás de un supuesto reclamo por los derechos de los niños a tener una familia para negar el abandono paterno, la violencia de género y la pedofilia que denuncian mujeres y niñas de esas mismas familias. No terminan de ser tan explícitas como Varones unidos, pero defienden proyectos como la ley contra denuncias falsas que consiguió dictamen de mayoría en el Senado gracias a la senadora de La Libertad Avanza Carolina Losada.
Varones desobedientes, más de 10 años cuestionando al patriarcado
La agrupación comenzó a conformarse en 2014 con diez personas y empezaron con el taller "¿Te cabe el machismo?" dos años más tarde. Actualmente, el encuentro es abierto al público y se dicta una vez por mes en la Casa Cultural UVAYJ en Castelar. También organizan mateadas para conversaciones más desestructuradas.
"El nombre Varones desobedientes tiene que ver desobedecer a los mandatos de la masculinidad hegemónica o ir en contra de esa idea de masculinidad que nos parece nociva, no solo para los varones, sino también para otras personas, evocamos la rebeldía para poder desobedecer y transformar esa idea, construir una nueva", explicó a C5N Lucas, de 33 años, uno de sus integrantes que se sumó entre 2018 y 2019.
Además de las actividades en la segunda localidad más poblada del partido de Morón, Varones desobedientes brinda talleres a instituciones educativas, partidos políticos, organizaciones sociales, clubes de fútbol y a quien sea que los invite a cuestionar la masculinidad. Los integrantes de la agrupación también militaron en otras agrupaciones, sociales y/o partidarias.
"Para que haya un trabajo real tienen que ser una serie de encuentros, para que se conforme una grupalidad, se genere confianza y se empiecen a compartir cuestiones más personales, sino siempre trabajamos sobre lo teórico o sobre lo que piensa cada uno", señaló Lucas.
Aquellos hombres que llevan dos o tres años participando del taller mensual "adquieren cierta dinámica de grupalidad y entonces comparten situaciones personales relacionadas con el ejercicio de violencia, ", detalló Fabián, de 38 años, quien participa de Varones desobedientes hace más de 10 años y agregó: "Hay otros que no tienen tanto tiempo, pero entienden la dinámica rápidamente y se permiten hablar del ejercicio de violencias, que no sucede tan profundamente en talleres de una única vez. Hemos adquirido cierta capacidad de manejo para que eso suceda".
Desde la agrupación no se definen como feministas, pese a articular con organizaciones feministas, por no ser los sujetos de la opresión patriarcal, para lograr que varones que se resisten al feminismo se acerquen igual y porque, en palabras de Fabián, "de alguna otra manera ha sido como utilizado para mostrar una cara que después no termina siendo la real". En la misma línea, tampoco se consideran "deconstruidos".
"Hemos tenido momentos de cuestionamiento y de rosca en relación al cómo posicionarnos sabiendo que sea lo que sea que hagamos o digamos va a ser cuestionado. Mucho en 2015 no, pero en 2018 y con la lucha por al aborto sí era bastante complejo enunciarse feminista, más allá de que después articulamos con organizaciones feministas", recordó Fabián.
Su tarea "como varones" es trabajar con aquellos que ejercen violencias pese a que puedan ser estigmatizados por eso mismo o lidiar con conocidos que no terminan siendo lo que muestran. "Nos pasó con compañeros y amigos que se presentaban de una manera amigable, antipatriarcal y feminista y terminaron en sus vínculos más privados e íntimos siendo machistas y reproduciendo violencias que cuestionamos, partiendo desde ahí entendemos que hay que seguir trabajando para que no siga sucediendo", relató el militante.
Además, Fabián criticó la ausencia del Estado y el ajuste en políticas de prevención de la violencia de género, como el cierre de espacios que trabajaban con varones que habían ejercido violencia de género. "El Estado es el que debe trabajar con los varones, nosotros como organización siempre que podamos hacerlo lo vamos a seguir haciendo", apuntó y planteó que a futuro les gustaría ampliarse, sistematizar su trabajo, articular con más organizaciones feministas, generar encuentros regionales con agrupaciones de hombres afines e "incidir en políticas públicas".
"La salida es por ahí, es empezar a tejer redes y generar apoyo mutuo, compartir materiales, compartir técnicas de trabajo, experiencia y así me parece que que se puede generar una transformación un poco más real. Si trabajamos cada uno por su cuenta y no generamos diálogo termina siendo más sectario", coincidió Lucas y agregó: "Somos pocos y necesitamos tener más llegada".
La organización pertenece a la Red de Espacios de Masculinidades de Argentina (REMA) junto a otras agrupaciones de hombres que respondieron al grito de Ni una menos desde la autocrítica.
El 60% de los varones considera que el feminismo puede mejorar su vida
El 60,1% de los hombres cree que los feminismos pueden mejorar su vida, un 26,3% duda y un 13,6% lo niega, según el informe de EcoFeminita titulado El cuidado nos une y publicado en 2025 que analiza las respuestas a preguntas abiertas y cerradas de una encuesta online a 1.250 varones de Latinoamérica, en un 87,5% argentinos.
El 13,6% que no cree que los movimientos feministas puedan mejorar sus vidas afirmó sentir exclusión, desconfianza o rechazo hacia el feminismo. "El miedo a perder privilegios convive con el reconocimiento de que esos mismos privilegios están atados a mandatos que también son una carga", advirtió el informe que también reveló que el 91,5% de los encuestados reconoció que hay "imposiciones externas por ser hombres".
Los encuestados también reconocieron que las expectativas de varones y mujeres hacia los hombres son distintas y que quienes exigen la masculinidad tradicional son sus congéneres. El informe advierte sobre un sesgo en las respuestas porque la encuesta fue difundida entre personas cercanas a organizaciones feministas o interesadas en cuestiones de género, por lo que las respuestas no terminan siendo científicamente representativas.
Frente a la pregunta de si, como hombres, pueden aportar a los movimientos feministas, un 19,2% respondió que no. Los grupos que respondieron “Tal vez” y “Sí” son mayoritarios y similares en proporción (40,5% y 40,3%, respectivamente). Detrás de estos números aparecen discursos muy distintos: desde el respeto paralizante y el rechazo abierto, hasta la voluntad de aportar activamente, pero con dudas sobre cómo hacerlo.
El antropólogo uruguayo consideró que a los varones les cuesta sumarse a grupos como Varones desobedientes por "cómo se presentan y construyen los discursos" y por el "enemigo fácil" y las "certezas externas" que ofrecen grupos como Varones unidos.
"Cuando planteamos un discurso antipatriarcal, feminista, marcado por el pensamiento de género conlleva a verse uno mismo, a ver dónde está posicionado uno mismo, cómo estoy viviendo mi ser varón, cómo estoy viviendo en el mundo y eso conlleva una gran revisión, un movimiento de ideales, de bases que en los discursos de organizaciones como Varones unidos no existe, sino que es pensado como un problema externo y es más sencillo no hacer un movimiento interno y adaptarse a certezas que están fijas", explicó Camacho Spositto.
Fabián apuntó que la derecha les ofrece a adolescentes y jóvenes un modelo de masculinidad "asociado a volver a mandatos de masculinidad que en su gran mayoría terminan siendo un fraude" y lamentó: "No supimos... no solo nosotros, sino partidos políticos y otras organizaciones, ofrecerles otra posibilidad de vida".
"Hay pibes que no saben vincularse con las mujeres, no tienen una capacidad de vinculación porque nadie les dijo cómo hacerlo, porque creen que están enojadas con ellos y me parece que es necesario ofrecerles algo. No sabemos si somos nosotros porque si hay un pibe o chabón que viene y nos niega el femicidio o que los derechos humanos son un curro es difícil ofrecerle que el patriarcado también lo oprime, como dice Rita Segato", reconoció.
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