Después de cinco películas, varias familias atravesadas por fenómenos paranormales y viajes al Más Allá, vuelve una de las míticas sagas de terror: La noche del demonio. Esta vez, la historia se centrará en Gemma, una madre joven que descubre que puede acceder al plano astral; pero lo que empieza como un descubrimiento termina volviéndose una pesadilla cuando desde el Más Allá se empiezan a filtrar hacia el mundo de los vivos.
Dirigida por Jacob Chase y con un guion de Chase junto a David Leslie Johnson, la película continúa luego de los eventos ocurridos en la quinta entrega. El elenco está encabezado por Amelia Eve, quien encarna a Gemma, y se completa con Brandon Perea, Maisie Richardson-Sellers, Sam Spruell, Isla Austin y Laura Gordon. Además, vuelve uno de los personajes más queridos de la saga: Lin Shaye retoma su papel de Elise Rainier.
Lin Shaye vuelve a interpretar a Elise Rainier, uno de los personajes más queridos y reconocidos de la franquicia.
La pregunta inevitable es: ¿cuánto más puede estirarse una franquicia? Porque cuesta encontrar qué más tiene para ofrecer a esta altura. No necesariamente tiene que reinventarse por completo o aportar algo muy revolucionario ya que, al fin y al cabo, estamos hablando de una saga de terror que siempre tuvo una fórmula bastante clara. Pero con el paso de los años se vuelven bastante repetitivas. Y aunque consiguen mantener algunos de los elementos que funcionaron en las anteriores, a veces lo mejor es encontrarle un cierre definitivo. Pero es difícil cuando la saga es una mina de oro.
La primera película –estrenada en 2010– llegó a acumular más de u$s97 millones, con un presupuesto de apenas u$s1,5 millones, mientras que la quinta entrega –lanzada en 2023– alcanzó los u$s189 millones con un presupuesto de u$s16 millones. Así, con el paso de los años, la franquicia fue ampliando más su universo y hasta empezó a jugar con su propia cronología alterando el orden en que debemos verlas (algo que ya habían hecho otras sagas de terror como Actividad Paranormal).
En las primeras entregas, que fueron las más amadas por los fanáticos, podíamos ver que el terror estaba concentrado en una familia, una casa y una amenaza sobrenatural. Ahora, si bien sigue siendo la misma premisa, sin entrar en detalles para evitar spoilers, hay una exageración en lo sobrenatural que termina resultando cada vez más fantasiosa (casi podría parecer una película de Marvel o DC Studios).
De igual manera, tiene muchos momentos de tensión que están bien logrados –eso es algo en lo que esta saga siempre resalta–. Tiene escenas muy bien construidas, como la secuencia del baño o la del sillón, que consiguen generar miedo. Mientras que otras, como la visita al dentista, resultan muy incómodas y hasta impactantes. Esto es uno de los grandes aciertos de la película: consigue incomodar… bastante. A esto se le suman el sonido y la música (a cargo de Joseph Bishara), que tienen una mención especial en esta película porque aportan una tensión constante. El problema es que no todo funciona con la misma intensidad y hay momentos donde se vuelve un poco larga y repetitiva.
La escena del sillón: uno de los momentos más destacados de la película.
En resumen, La noche del demonio: Están entre nosotros es un sí para ver en la pantalla grande si a uno le gusta el terror efectivo, porque tiene escenas de tensión muy bien logradas, buenas actuaciones y algunos momentos que logran incomodar. A pesar de caer un poco en la exageración y tener tramos un poco largos, la entrega consigue mantener algunos elementos que han caracterizado a la saga. Para los fanáticos de Insidious probablemente sea una visita obligada, pero el resto puede evaluar si ir o no al cine.