Luto en la música: murió el autor de la exitosa canción La isla del sol

El cantante falleció este martes tras una larga lucha contra un cáncer que afectaba su sistema linfático. Su equipo de prensa confirmó la muerte a través de sus redes sociales oficiales.

El cantante brasileño Netinho, autor del éxito La isla del sol (Milla en su original en portugués), murió este martes en Salvador de Bahía a los 60 años tras una larga lucha contra un cáncer que afectaba su sistema linfático. El artista recibió un diagnóstico de un linfoma no Hodgkin en 2025 y había sido hospitalizado a finales de septiembre tras una recaída de la enfermedad.

Ernesto de Souza Andrade Júnior, tal su nombre completo, nació el 12 de julio de 1966 en Santo Antônio de Jesus, en el Recôncavo Baiano. Llegó a Salvador de adolescente y se formó como músico de manera autodidacta.

El gran salto en la carrera de Netinho ocurrió en 1988 tras el éxito nacional de Beijo na Boca junto a la Banda Beijo, lo que le valió al grupo una presentación en el debut de Domingão do Faustão en TV Globo. Tiempo después, ya en su etapa solista, lanzó un disco en vivo en 1996 que superó los 3 millones de ejemplares vendidos y obtuvo la certificación de Disco de Diamante en Brasil, impulsado en gran medida por el fenómeno de Milla, tema que terminó versionándose en más de ocho idiomas.

Luto en la música: murió Netinho, el autor de la exitosa canción La isla del sol

El 26 de febrero de 2025, a escasas horas de arrancar una gira de seis presentaciones en el Carnaval de Salvador, se le diagnosticó un linfoma. Aunque tras cumplir cinco meses de quimioterapia las pruebas médicas revelaron la ausencia de rastros de cáncer, diversas complicaciones de su estado de salud acabaron con su vida.

A lo largo del tratamiento, utilizó sus redes sociales para difundir un diario en video con el fin de desmentir especulaciones y comunicarse con sus fans, a quienes cariñosamente denominaba "mi jardín". El 7 de noviembre de 2025 había lanzado el que sería su último sencillo, titulado Obrigado Meu Deus.

Su equipo de prensa lo recordó en un posteo. "Extraordinario artista, talentoso, sensible e innovador, Netinho construyó una carrera marcada por la alegría, la música y un carisma inconfundible. Su voz, su energía y su forma muy particular de conectarse con el público dejan un legado que permanecerá para siempre en la memoria y corazón de sus fans, amigos y todos los que tuvieron el privilegio de seguirlo", reza el texto.

"Netinho se fue con calma. Durante los últimos meses de tratamiento, solía decir: 'Me iré feliz, cumplida, porque la vida me dio mucho más de lo que soñé. Me llevaré conmigo la sonrisa de cada fan que fue feliz con mi arte'", agrega.

La historia de la versión en castellano de La isla del sol

En 1988, a los 18 años, durante su paso por la discográfica Oíd Mortales, el músico Leo García le puso voz en español al tema, aunque decidió firmarlo con el alias El Santo para no utilizar su nombre real. Por aquel entonces pertenecía al ambiente del rock y compartía espacio con figuras como Gustavo Cerati y Daniel Melero: "Estaba más elitista, estaba en la mano Cerati, Melero, música rara, moderna", recordó en el programa Podemos Hablar de Andy Kusnetzoff.

Este rechazo a la exposición pública lo llevó incluso a declinar ofertas para actuar en programas masivos como Ritmo de la Noche. "Me llamaban de todos los programas más top, y yo no quería", comentó, entre risas.

La peripecia más emblemática alrededor del tema involucró directamente a Cerati durante la fiesta de cumpleaños de su hijo Benito. Mientras los niños festejaban al ritmo de la música, el cantante de Soda Stereo se aproximó a García para averiguar si el track era de su autoría. Tras comprobarlo, "me dijo: '¿Vos hiciste esta canción?' 'Sí'. 'Sos un boludo'", detalló García, haciendo referencia al descuido de no haber dado la cara por semejante éxito. Pese a todo, su perspectiva frente a la obra mutó con los años: "La canto igual en vivo", afirmó.

Más tarde, La isla del sol tuvo una nueva época dorada de la mano del grupo El Símbolo, creado en Buenos Aires en 1993 y liderado por Frank Madero, que adoptó la pieza en su catálogo y la convirtió en un pilar del latin pop bailable noventoso en Argentina, a la par de éxitos como Levantando las manos y 1, 2, 3. Hoy en día, la composición continúa integrando el repertorio en directo de la banda durante festivales masivos y fiestas temáticas.