"Llámame Francisco" se convirtió en una de esas películas en Netflix que los usuarios recomiendan una y otra vez. Es una historia profunda, incómoda por momentos y, sobre todo, reveladora, que propone un recorrido humano antes que religioso. En ese camino, Rodrigo de la Serna asumió uno de los desafíos interpretativos más exigentes de su carrera.
Cuando los suscriptores buscan una recomendación distinta en Netflix, esta película aparece como una opción sólida y enriquecedora. No apela al golpe bajo ni al espectáculo grandilocuente, sino a la reflexión. Y esa decisión narrativa es, justamente, una de las razones por las que Llámame Francisco arrasó en visualizaciones y elogios a nivel mundial.
Sinopsis de Llámame Francisco, la película que la rompe en Netflix
La película, escrita y dirigida por Daniele Luchetti, se estrenó originalmente en 2015 como una producción italiana con formato de docuficción. Desde el primer minuto dejó en claro que no iba a ser una biografía tradicional. El foco no estuvo puesto únicamente en la figura pública del papa Francisco, sino en Jorge Mario Bergoglio antes de convertirse en el líder de la Iglesia católica.
El relato avanzó sobre su juventud en Buenos Aires, su vocación religiosa y las decisiones que marcaron su camino personal en un contexto político y social extremadamente violento. La dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla apareció como un telón de fondo permanente, condicionando cada gesto y cada elección.
La película mostró cómo ese contexto influyó en la formación del futuro Papa. No lo idealizó. Tampoco lo juzgó. Lo presentó como un hombre atravesado por dudas, contradicciones y silencios forzados. Esa mirada fue una de las claves del impacto que tuvo Llámame Francisco entre los espectadores.
Tráiler de Llámame Francisco
Embed - Llámame Francisco, un original de Netflix
Reparto de Llámame Francisco
Rodrigo de la Serna interpretó a Jorge Bergoglio en su etapa joven. No fue un trabajo sencillo. Encarnar a una figura real, viva y conocida en todo el mundo implicó un riesgo enorme. Cada gesto, cada silencio y cada palabra estuvieron bajo la lupa del público y de la crítica.
El actor argentino asumió ese desafío con una actuación contenida, lejos de la caricatura o la imitación superficial. Construyó un personaje introspectivo, marcado por el conflicto interno y por el peso de las decisiones morales en tiempos de violencia estatal. Esa elección interpretativa fue celebrada por especialistas y usuarios de Netflix por igual.
Las críticas destacaron que De la Serna logró transmitir humanidad sin caer en discursos explícitos. Su Bergoglio joven habló más con miradas que con palabras. Esa sutileza convirtió su trabajo en uno de los más elogiados de su carrera, al punto de que muchos consideran a Llámame Francisco como un antes y un después en su trayectoria.
La película dividió la vida de Jorge Mario Bergoglio en dos grandes momentos. Rodrigo de la Serna interpretó la juventud en Buenos Aires. Sergio Hernández asumió el rol del Bergoglio adulto, ya más cercano al momento de su elección como papa en 2013.