La Justicia de Irán confirmó este lunes la condena a un año de prisión contra el reconocido cineasta iraní Jafar Panahi, acusado de realizar “propaganda contra la República Islámica”. La decisión fue ratificada por un tribunal revolucionario de Teherán, que además mantuvo una prohibición de salida del país y restricciones para participar en organizaciones políticas y sociales durante dos años.
La sentencia se relaciona con la producción de películas realizadas de manera clandestina, su apoyo público al movimiento “Mujer, Vida, Libertad” surgido tras la muerte de Mahsa Amini en 2022 y diversas manifestaciones en favor de presos políticos y contra la pena de muerte. Según la defensa, la resolución judicial también menciona declaraciones públicas y contenidos difundidos por el director como elementos de prueba.
El fallo ratifica una condena que había sido emitida en ausencia a fines de 2025, cuando Panahi se encontraba fuera de Irán participando de festivales internacionales y de la temporada de premios cinematográficos. Sin embargo, el realizador decidió regresar a su país en marzo de este año para enfrentar el proceso judicial, a pesar de que corría riesgo de ser encarcelado.
La noticia generó repercusión internacional debido a que Panahi es una de las figuras más prestigiosas del cine contemporáneo, sobre todo en Medio Oriente. Su película “Fue solo un accidente” (It Was Just an Accident) obtuvo la Palma de Oro en Cannes 2025 y posteriormente recibió nominaciones al Oscar, convirtiéndose en una de las obras más celebradas del último año. La defensa del director anunció que apelará la decisión dentro de los plazos establecidos por la legislación iraní.
Quién es Jafar Panahi, el cineasta iraní que fue condenado
Jafar Panahi nació en Irán en 1960 y es considerado uno de los realizadores más influyentes y premiados del cine mundial. Su obra se caracteriza por retratar la vida cotidiana de los iraníes, las limitaciones sociales y políticas del país y las tensiones entre la libertad individual y el poder estatal. Durante décadas se convirtió en una voz crítica dentro de la cinematografía iraní.
A lo largo de su carrera obtuvo algunos de los mayores reconocimientos de la industria. Además del premio en Cannes, ganó el León de Oro del Festival de Venecia por El círculo y el Oso de Oro del Festival de Berlín por Taxi, distinciones que lo ubicaron en el reducido grupo de cineastas galardonados en los principales festivales del mundo.
Su relación con las autoridades iraníes ha sido conflictiva durante más de quince años. En 2010 fue condenado por actividades consideradas contrarias al gobierno, recibió prohibiciones para filmar y viajar y pasó períodos de prisión y arresto domiciliario. A pesar de esas restricciones, rodó películas en secreto y las envió a festivales internacionales, donde fueron ampliamente reconocidas por la crítica.
La película que hoy ocupa el centro de la controversia, Fue solo un accidente, está inspirada parcialmente en experiencias vinculadas a presos políticos iraníes y aborda las secuelas de la represión estatal. Para Panahi, regresar a Irán después de su éxito internacional fue una decisión de principios: sostuvo públicamente que no quería aceptar que las autoridades determinaran dónde podía vivir o filmar. Esa postura terminó desembocando en una nueva batalla judicial que hoy lo coloca nuevamente frente a una posible estancia en prisión.