El abogado laboralista Matías Cremonte advirtió que la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei es "la más regresiva de los últimos 50 años”, con un alcance y una profundidad que, según señaló, sólo encuentra antecedentes comparables en la reforma aplicada por la dictadura cívico-militar.
En declaraciones a C5N, el presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas sostuvo que se trata de la iniciativa “más ambiciosa en términos regresivos” y que contiene “lo peor de las reformas que se han hecho desde los años '90 hasta la fecha”.
Cremonte cuestionó el argumento oficial que vincula los cambios en la legislación laboral con una eventual creación de empleo. “Hay una gran deshonestidad en el Gobierno a la hora de impulsar este proyecto. Como no pueden plantear que esta ley empeora las condiciones de vida y de trabajo de la mayoría de la población, se basan en la falacia de que va a generar empleo registrado y crecimiento económico. Eso es una falsedad absoluta”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que “ninguna legislación laboral crea o destruye empleo” y que los niveles de ocupación y formalidad “están determinados por las políticas económicas y el crecimiento de la economía, no por la legislación laboral”. También rechazó la idea de que la reforma ampliará derechos: “Es una gran falacia decir que quienes tienen derechos no los pierden y que quienes no los tienen los van a empezar a tener. Es una ley que, se la mire por donde se la mire, restringe y deroga derechos”.
Según el abogado, el impacto será generalizado: “Quien tiene derechos los va a perder y quien casi no tiene derechos va a perder los pocos que tiene”. Además, advirtió que la reforma “no resuelve el problema de los salarios bajos ni del pluriempleo”.
El letrado también cuestionó el discurso oficial sobre la denominada “industria del juicio”. Según señaló, se trata de un relato sin sustento estadístico ya que los litigios laborales representan menos del 1% si se los compara con el nivel de ilegalidad del mercado de trabajo. “Es una excusa que se utiliza cada vez que se quiere impulsar una reforma laboral regresiva, porque no pueden decir que esta ley va a mejorar las condiciones de trabajo”, sostuvo.
Al repasar antecedentes, indicó que todas las reformas laborales regresivas aplicadas en el país, desde 1976, pasando por los años noventa y la llamada Ley Banelco, coincidieron con aumentos del desempleo y del trabajo no registrado. “El efecto fue exactamente el contrario al que se prometía”, afirmó.
Sobre las modificaciones incluidas en la Ley Bases, señaló que ocurrió lo mismo: “Decían que iba a generar empleo y reducir la informalidad, pero pasó lo contrario. Se eliminaron sanciones a los empleadores que no registran y el empleo no registrado creció. Además, se favoreció la reconversión de empleo registrado en empleo precario a través del monotributo”.
En otro pasaje de la entrevista, Cremonte destacó como “paradigmático” el caso de los trabajadores de plataformas, al advertir que la reforma los excluye de la Ley de Contrato de Trabajo y los redefine como trabajadores independientes, es decir, sin reconocer derechos laborales.
Finalmente, afirmó que el proyecto “no tiene ningún punto positivo para los trabajadores” y que su objetivo central es “aumentar la rentabilidad de los sectores concentrados”. “Hay una transferencia enorme de ingresos que antes eran salarios directos o indirectos hacia la rentabilidad empresaria, junto con un mayor sometimiento del trabajador por la pérdida de las pequeñas cuotas de poder que le otorga la ley en una relación laboral”, concluyó.