Dora Marta Landi tenía 22 años cuando desapareció en 1977. Ella y su pareja, Alejandro Logoluso, eran miembros de la Juventud Peronista y querían llegar a Brasil para pedir asilo político en Europa, ante la persecución de la dictadura argentina. Pero primero necesitaban pasar por Paraguay para conseguir pasaportes falsos. Esa decisión resultaría fatal.
Durante la década del 70, los países de Sudamérica se encontraban arrasados por dictaduras. En Argentina, la Junta Militar implementó un plan sistemático de persecución política, secuestro, tortura y asesinato. Lo mismo sucedía también en Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. El objetivo era el mismo: eliminar a la subversión. Para esto, debían ir más allá de las fronteras de sus propios países. Y para eso acordaron implementar el Plan Cóndor.
La historia de Landi y Logoluso se mezcla con la de otro argentino y dos uruguayos y, quizás, sea uno de los mejores ejemplos de cómo las dictaduras sudamericanas colaboraron durante el Plan Cóndor. Se trata de “los cinco de Asunción”.
“Los cinco de Asunción”
La pareja sabía que José Luis Nell podía conseguirles documentos falsos. Nell era un peronista de 67 años que, si bien no era políticamente activo, decidió ayudar a perseguidos políticos de la región luego de la muerte de su hijo, un importante líder guerrillero también llamado José Luis. A principios de 1977 se instaló en Asunción. Allí recibía a militantes, les daba pasaportes apócrifos y hacía las gestiones para que pidieran asilo en Europa desde Brasil.
Pero no podía hacer todo solo. Con él estaba su amigo Gustazo Inzaurralde, uruguayo y cofundador del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), un grupo marxista-socialista y anticapitalista para exiliados políticos de Uruguay, que hoy existe como partido político.
Inzaurralde viajó para encontrarse con Nell en Asunción porque también buscaba exiliarse, pero primero quería asegurarse de poder ayudar a sus compañeros a hacer lo mismo. Entre ellos, Nelson Santana, otro uruguayo también miembro del PVP.
Todo parecía estar en marcha. Pero el 29 de marzo de 1977, Nell, Inzaurralde, Santana, Landi y Logoluso fueron detenidos por la policía paraguaya en la pensión donde estaban refugiados. Una empleada del registro civil paraguayo que los ayudaba a crear los documentos falsos los había entregado, tras un desacuerdo por dinero.
El grupo fue llevado al centro clandestino en el Departamento de Investigaciones de la policía paraguaya. Ahí, los cinco fueron torturados e interrogados durante semanas, no solo por las fuerzas paraguayas sino también por oficiales argentinos y uruguayos que viajaron hacia allí especialmente. La violencia estaba acrecentada porque los regímenes de Argentina y Paraguay estaban por reunirse: Jorge Rafael Videla viajaría semanas después a visitar a Alfredo Stroessner.
En este contexto, la familia de Landi los buscó por todos lados. Les dijeron que no estaba detenida, o que sí lo estaba pero en Argentina, y hasta los estafaron por 10.000 dólares a cambio de la promesa de entregarla.
Secuestrados en Paraguay
El 16 de mayo de ese mismo año, los cinco fueron obligados a subir a un avión de la Armada argentina para llevarlos a Buenos Aires. La aeromave había sido comprada tiempo antes para el uso exclusivo de Emilio Eduardo Massera, quien había viajado en ella el día anterior.
La detención, los tormentos y el traslado del grupo están documentados en los “Archivos del Terror” de Paraguay. Pero también hay sobrevivientes que cuentan en detalle cómo fue el paso de cada uno por Asunción. Allí, la argentina Lidia Cabrera, quien fue compañera de celda de Landi, escuchó de la boca de oficiales paraguayos que los argentinos no iban a llegar a destino.
La sobreviviente, que fue secuestrada en Argentina y trasladada de manera ilegal y maniatada junto a un grupo de personas a Asunción, contó en conversación con Buenos Aires Herald cómo eran las detenciones ilegales y la vida en cautiverio y explicó que en el centro lo que primaba era la solidaridad entre secuestrados.
Cabrera relató que la comida que recibían estaba en mal estado y repleta de gusanos debido a las altas temperaturas y la humedad. Además, la higiene era impartida a manguerazos a grupos de personas, todas vestidas. Por eso, si alguien necesitaba un cambio de ropa buscaban la forma de conseguirlo, y si encontraban sobras de comida en mejor estado, o si a alguien un médico le indicaba una dieta más rica en vitaminas, las escasas provisiones se repartían entre todos.
Antes de que “los cinco de Asunción” fueran subidos a un avión con destino a Argentina, Cabrera pudo entender la conversación en guaraní que sostenían los represores: “Videla no los va a perdonar, probablemente los va a tirar del avión”, dijeron los oficiales.
Para Cabrera, esto fue lo que pasó “porque ella no apareció nunca, ninguno. Ni con vida ni el cadáver”.
Los cinco siguen desaparecidos al día de hoy. El avión fue encontrado en un aeropuerto de Uruguay en 2022, donde permanece abandonado desde el 2008 tras ser vendido a una empresa de ese país.
documento nota
El documento que notifica el traslado de los detenidos hacia Buenos Aires.
Qué fue el Plan Cóndor
En 1975, las autoridades de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay firmaron el inicio oficial del Plan Cóndor. “Fue una red criminal transnacional dedicada a coordinar más efectivamente la persecución política de exiliados políticos más allá de las fronteras”, explicó la especialista Francesca Lessa, autora del libro Los juicios del Cóndor y docente de Relaciones Internacionales Americanas en University College London.
Así, conformaron un sistema de coordinación represiva muy sofisticado e institucionalizado que se extendió a toda Sudamérica. Las víctimas eran perseguidas y torturadas, y en algunos casos trasladadas de sus países de origen.
Si bien la violencia organizada por parte de estos países tuvo su pico entre 1976 y 1978, estas uniones entre regímenes de diferentes países ya se habían iniciado, de manera informal, en la década de 1960.
El objetivo era eliminar a guerrilleros y comunistas. Sin embargo, la gran mayoría de las personas desaparecidas y asesinadas durante el Plan Cóndor fueron militantes políticos pacíficos e incluso personas que no tenían filiación política.
La existencia del Plan Cóndor se conoció gracias a que quienes formaron parte y ejecutaron órdenes documentaron el paso a paso. El detalle al tomar registros se convirtió en la evidencia que ayudaría a descubrirlo y entenderlo.
Sin embargo, el paradero de “los cinco de Asunción” y de decenas de miles de desaparecidos en la región es aún uno de los secretos mejor guardados de las dictaduras sudamericanas. Décadas más tarde, todavía sus familias aún los buscan incansablemente.
Este artículo fue producido en conjunto con el proyecto PlanCondor.org, coordinado por la Dra. Francesca Lessa y Rodrigo Barbano con apoyo de University of Oxford y University College London.