Guillermo Francos, el equilibrista: cómo es el rol del principal negociador del Gobierno

A cuatro meses de la llegada de La Libertad Avanza (LLA) al poder, el ministro de Interior es una de las piezas políticas claves del Gabinete. Con experiencia en el campo político, el funcionario hace equilibrio entre un Presidente que se maneja sin manual, un espacio sin experiencia política y las negociaciones mano a mano con una oposición atomizada.

“Francos es un gran jugador que tiene una misión difícil, de las más difíciles: tiene que lidiar con la política cuando hay algunos cuantos que somos bastante talibanes en la otra línea”, reconoció el presidente Javier Milei cuando en una entrevista en Radio Mitre en enero de este año le consultaron si el ministro de Interior, Guillermo Francos, era el capitán de su equipo. Entre risas, el máximo mandatario admitió que su forma de hacer política atenta contra el rol del funcionario: es el principal negociador del Gobierno.

A cuatro meses de llegar al poder, la forma de ser del Presidente, sumado al desembarco de una fuerza política nueva como La Libertad Avanza (LLA), expone cortocircuitos internos, falta de acuerdos políticos y hasta lugares que aún siguen vacantes en la gestión, una de las principales críticas y preocupaciones que ha manifestado el expresidente Mauricio Macri.

En la Casa Rosada reconocen que el Gabinete es chico y "no tan político", a excepción de dos figuras que sí encarnan esos roles: la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el propio Francos.

Milei viene cosechando un perfil, sin sorpresas, que en reiteradas oportunidades atentó y atenta contra el rol de Francos, con insultos hacia los legisladores, agravios a los gobernadores y la doble vara entre las promesas de campaña y la gestión. Es por eso que muchas veces se especuló sobre la salida del ministro de Interior.

"Francos es uno de los intocables", destacan desde el entorno del Presidente. Hablan de una relación de “plena confianza” y de un trabajo “codo a codo” con el máximo mandatario. "Es el mejor en la relación con los gobernadores. Es clave para el Gobierno", sintetizan.

Si bien el ministro de Interior es quien encabeza esta tarea, en el último tiempo se ha extendido al jefe de Gabinete, Nicolás Posse, al asesor presidencial, Santiago Caputo, y a “Lule” Menem, asesor de Karina Milei en la Secretaría General de la Presidencia. En este esquema también aparecen el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman.

Los desafíos del rol de Francos, el equilibrista

Para una fuerza política nueva como LLA, parte de la gobernabilidad está atada a los acuerdos que pueda generar con la oposición. En la actualidad, ese vínculo se ve atravesado por dos puntos fundamentales: el espacio no cuenta con un gobernador propio y tiene una débil representación parlamentaria.

Esta situación se agravó en la última semana tras la interna entre el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el ahora expresidente del bloque, Oscar Zago, quien por diferencias en la conformación de la Comisión de Juicio Político dejó el espacio y creó su propio bloque junto a otros dos legisladores. De esta forma, LLA quedó con 38 diputados y 7 senadores.

A los problemas internos del Gobierno, desde el oficialismo ponen el foco en la dificultad de tener que generar acuerdos con una oposición atomizada, en donde los gobernadores persiguen su propia agenda y con bloques parlamentarios donde conviven diversas posiciones. "Muchas veces hay diferencias al interior de los bloques y eso complica las negociaciones”, reconocen.

A ello hay que sumarle el accionar de Milei, que en estos meses se encargó de insultar y hasta calificar de "traidores" a los gobernadores y legisladores que no acompañan sus medidas y sus propuestas en el Congreso, sectores con los que Francos genera encuentros casi diarios.

Las redes sociales son un reflejo de ello. Un simple scrolleo por sus redes sociales lo muestran de reunión en reunión. Esta semana, por ejemplo, participó de un encuentro mano a mano con el gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, un sindicalista de origen peronista y enfrentado al kirchnerismo. En la bilateral, además de conversar sobre la situación económica de la provincia con el foco en el gas, la minería y el petróleo, el ministro fue a buscar el respaldo para la Ley Ómnibus.

En la búsqueda del voto a voto, también se reunión con el bloque Innovación Federal y participó del acto de asunción del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, en la presidencia de la Región del Centro, junto con los gobernadores de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, y de Córdoba, Martín Llaryora.

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Su agenda semanal también contó con un viaje a Santiago del Estero para verse con el gobernador Gerardo Zamora, y culminó este viernes con una visita a la provincia de Misiones para reunirse con el gobernador Hugo Passalacqua. "Excelente encuentro con el gobernador @passalacquaok en Misiones. Conversamos sobre los proyectos que están por tratarse en el Congreso", tuiteó el ministro.

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Sin importar el color político de los gobernadores, hay un diagnóstico casi unánime: la mayoría destaca el rol de Francos y lo catalogan como “sólido”. Sin embargo, también coinciden en que su accionar es limitado y que depende mucho de la palabra final del Presidente. Unas de las principales molestias es la distancia entre lo que se habla y lo que sucede. Además, critican el debate poco profundo sobre algunas temáticas, como las relacionadas al Pacto de Mayo. Lo que prima es una mezcla de desconfianza e incertidumbre que desemboca en Milei.

El Congreso presenta una dificultad mayor, no solo por la diversidad de posturas, sino por las desprolijidades del bloque libertario, ya que la mayoría de los que lo integran no tienen experiencia y dentro del espacio admiten que “muchos se conocieron recién en el recinto”.

La descoordinación del Gobierno quedó expuesta en la discusión de la primera versión de la Ley Ómnibus. El proyecto, compuesto por más de 600 artículos y catalogado de "ambicioso" hasta por los propios, llegó al Congreso incluso con el desconocimiento de algunos ministros.

La nueva versión, que esperan se trate en los próximos días y está compuesto por más de 200 artículos, tuvo otra carta de presentación para evitar una doble derrota. El borrador fue enviado a los diferentes espacios opositores, hubo intercambios y aportes. Para evitar el costo político de un nuevo rechazo, Francos aceleró las negociaciones en los últimos días. En el Gobierno se muestran optimistas sobre la posible aprobación.

A la espera de ver qué sucede con el proyecto, el anunciado Pacto de Mayo no es un tema prioritario ni para el Gobierno ni para los gobernadores, aunque cerca del ministro destacan que los puentes están tendidos y que "la política es un aprendizaje". La pregunta es si los libertarios están dispuestos a aprender.

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