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En el Gobierno insisten en bajarle el precio al PRO y aseguran que Mauricio Macri "no tiene poder de fuego"

La Casa Rosada ya no reconoce al ex presidente como un jugador de peso en materia electoral. Mientras el oficialismo avanza en cerrar acuerdos con los principales referentes "amarillos", el fundador del PRO busca preservar el poder territorial del partido y apuesta a consolidar al espacio en más de 100 intendencias a nivel nacional.

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  • Ni los contratiempos económicos, ni los desaciertos legislativos, ni mucho menos las internas a cielo abierto corren al Gobierno de Javier Milei del encono personal que mantienen vigente con la figura de Mauricio Macri. El ex jefe de Estado volvió al ruedo en los últimos días luego de una larga temporada en Europa atendiendo negocios futbolísticos e intentó marcarle la cancha al oficialismo nacional sobre el rumbo de la gestión. Lejos de inquietarse, en Casa Rosada se burlan de la postura en la que se encuentra el ex presidente y aseguran: “está completamente acabado.”

    El ex presidente ojos de cielo reapareció en Jujuy el viernes pasado en un acto que contó con la presencia de apenas un puñado de personas que lo escucharon hablar desde un modesto atril con un imponente paisaje de fondo. Con un bronceado internacional, Macri criticó durante el equilibrio fiscal del gobierno y aseguró que “todos sabemos que es de baja calidad porque si el presupuesto no puede incluir mantener la infraestructura que tenemos y construir nueva, es que está mal hecho el presupuesto". Además, como suele hacer desde hace más de dos años, el hincha de Boca insistió en que al oficialismo “le faltan buenos equipos”, un planteo que reconoció haberlo hecho “varias veces” al presidente pero que “no tuvo eco.”

    Desde la salida de Guillermo Francos de la jefatura de gabinete, el principal interlocutor que el presidente del PRO tenía con el oficialismo, las milanesas con ensalada que el ingeniero y el economista supieron compartir en Olivos, quedaron en el olvido. Por entonces, el ex mandatario había hecho llegar su furia por la designación de Manuel Adorni y hasta auguró que el gobierno podría entrar en un espiral de decadencia peligroso para su estabilidad. Si bien en los hechos su análisis sobre la figura del ex deslomado ministro coordinador no fue errónea, lo cierto es que el oficialismo logró reencausarse y, para mal de males, le quitó de su riñón a Diego Santilli, quien desde hace tiempo se maneja con vuelo propio.

    Con los hechos consumados, Macri creyó que relanzando el partido y poniéndose al frente del mismo iba a poder presionar con mayor énfasis al oficialismo. Incluso, instó a Hernán Lacunza a lanzarse como precandidato y tener reuniones con importantes empresarios que podrían estar de acuerdo en apoyar una posible vuelta del PRO. Sin embargo, desde la gestión libertaria descartaron desde el inicio darle entidad a los movimientos del dirigente amarillo y, por el contrario, se burlan de la postura a la que lograron reducirlo. “No lastima a nadie”, dicen jocosos.

    Un miembro importante del mundo libertario resumió la situación del espacio creado hace más de dos décadas de la siguiente manera: “El año que viene Mauricio tiene que renovar las bancas de dos senadores que ya cerraron con nosotros. Lo mismo pasa con los tres gobernadores, Jorge Macri, Ignacio Torres y Rogelio Frigerio, con los que estamos cerrando acuerdos para competir juntos. De los doce diputados que tiene el PRO, el 80% lo maneja Cristian (Ritondo) que está también de nuestro lado. ¿Qué poder de fuego puede tener? Está completamente vencido.”

    El presidente del bloque PRO de la Cámara de Diputados se reúne quincenalmente con su socio Santilli, Martín y Eduardo “Lule” Menem, los delegados de Karina Milei en el armado electoral, en una mesa de trabajo conjunta que les permita aceitar los vínculos dentro y fuera del Congreso. Ritondo está completamente alineado al proyecto “Colo gobernador”, por lo que su sintonía con el oficialismo es inquebrantable a pesar de los roces cada vez más fuertes que mantiene con el clan riojano. Además, si bien seguirá siendo parte de la mesa chica del PRO, desde el entorno del legislador reconocen que el espacio ya no cuenta con el mismo envión que supo tener diez años atrás.

    La apuesta del PRO

    En este sentido, desde el gobierno aseguran que la candidatura presidencial de Lacunza es “puro humo” y que no tiene ningún tipo de injerencia en la repartija de votos que el oficialismo sabe que deberá disputarse únicamente con el peronismo, sea cual sea el candidato que éste espacio lleve a las boletas el próximo año. Para un conocedor de la rosca electoral, al igual que en 2025, estos comicios estarán completamente polarizados y ninguna alternativa “de centro” que quiera construir por fuera de los polos tendrá chances de ser competitivo. Aunque a regañadientes, en Balcarce 400, la sede del partido amarillo, reconocen cierta coherencia en estos dichos.

    En las últimas horas desde el espacio macrista dejaron trascender que, si bien la nacional sigue siendo su foco, van a concentrarse en retener la mayor cantidad de intendencias posibles. El plan está siendo diseñado especialmente por el propio Macri acompañado por su más fiel ladero, Fernando de Andreis, quien es de los más convencidos de que el PRO aún cuenta con poder suficiente para impregnarse en los territorios. La intención es lograr aumentar a más de 100 el control de los municipios a nivel nacional. A la fecha, el partido fundado en 2005 maneja 50 en todo el país.

    La jugada tiene una doble intención. Por un lado, hacer sentir al oficialismo violeta el poder territorial que el espacio supo construir en los últimos veinte años. Por el otro, lograr condicionar los planes nacionales de Patricia Bullrich, quien ya no niega rotundamente sus intenciones de competir por la presidencia. Macri, quien no tiene contacto con su ex candidata a presidenta desde hace varios meses, está negado a entregarle el poder territorial que la ahora senadora construyó bajo el sello de su espacio.

    Por eso el plan de los próximos meses será aumentar el trabajo para contener a las bases y consolidar figuras amarillas que respondan estrictamente a su jefatura. Una construcción “de abajo hacia arriba” que le permita renovar las caras del espacio y en un futuro volver a convertirse en la única alternativa de centro derecha vigente cuando, cree el bostero, el modelo y las formas de Milei ya no tengan soporte a nivel social.

    Pese a la búsqueda por permanecer dentro de la discusión política, lo cierto es que, a priori, el partido macrista no tiene mayores chances de consolidarse en el corto plazo. Quienes rodean al ex presidente y conocen de memoria sus movimientos advierten que, una vez que se resigne, dejará en manos de sus laderos políticos la redacción de las bases y condiciones de un acuerdo electoral que le permita cuidar la mayor cantidad de su poder. Hasta entonces, las presentaciones y las críticas al gobierno no dejarán de aparecer en el radar.

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