Argentina se incorporó a una declaración conjunta de 15 países que plantea la necesidad de abordar la sobrecapacidad estructural y la producción industrial excesiva a nivel global. El acuerdo fue alcanzado durante una reunión de representantes comerciales del G20 realizada en Milwaukee, Estados Unidos.
La adhesión argentina fue comunicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que difundió el documento firmado por los distintos gobiernos.
La declaración sostiene que existe un problema cuando la capacidad de producción de determinados sectores supera de manera sostenida la demanda mundial, particularmente cuando esa situación está vinculada con políticas o intervenciones estatales que alteran el funcionamiento de los mercados.
Una medida contra el modelo chino
Aunque el documento no menciona de manera directa a China, el planteo apunta a modelos que mantienen niveles de producción por encima de la demanda internacional. Entre las actividades consideradas estratégicas aparecen los vehículos eléctricos, las baterías, los semiconductores y los paneles solares.
Los países firmantes señalaron que la sobreoferta puede generar distorsiones en los precios internacionales, desalentar inversiones y afectar el empleo en los mercados que compiten con esos productos.
Como parte de la respuesta, los gobiernos acordaron avanzar en la creación de espacios de trabajo técnico para analizar el fenómeno y sus consecuencias sobre el comercio mundial. Estas iniciativas estarán articuladas con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La participación de Argentina en el documento marca una nueva señal de alineamiento del Gobierno de Milei con Estados Unidos y otras economías occidentales en materia de política comercial, en un contexto de creciente preocupación por los desequilibrios en sectores industriales considerados estratégicos.