Muchos adláteres de la libertad que plantean debates escasamente fundamentados suelen juzgar que la idea de que las naciones dominantes del concierto internacional manejan intereses geopolíticos o económicos, que en general devienen en la intervención de las naciones menos favorecidas a nivel estratégico, son solo elucubraciones trasnochadas. Tanto es así que una de las opiniones que se apoderó de la opinión pública en los últimos días es la que reza que “el FMI demostró ser más patriota en la defensa de los intereses del programa económico que los propios argentinos" que componen el Congreso Nacional, abocados a la tarea de empantanar al Poder Ejecutivo. ¿Signo de los tiempos o ignorancia supina? Solo la Historia responderá.
Hubo varios intentos para que Estados Unidos nos reconociera en 1811, 1817 y 1820, pero por distintos motivos recién funcionaria en 1822 cuando llegara Caesar Rodney con el cargo de Ministro Plenipotenciario de las Provincias del Río de La Plata, nombrado por el presidente Monroe, tras la sanción de la ley que reconocía nuestra independencia el 8 de marzo de 1822
Fue ese mismo Monroe el que escribió la famosa doctrina al grito de “América para los americanos” que tantos ríos de tinta ha hecho correr y que durante 202 años ha marcado los destinos de una Latinoamérica constantemente sometida de manera solapada o abierta, gracias a la justificación que la misma otorga a un intervencionismo que daña sus decisiones en materia de asuntos domésticos. Es que Monroe sostenía que cualquier intervención europea en América que impidiera la independencia de alguna nación sería tomada como una amenaza para la paz y la seguridad de Estados Unidos, por lo que Washington no demoraría respuestas.
Es lógico que, a la luz de aquellos tiempos, estas mismas palabras sonaran como las de una hermana mayor que protegía a los novatos territorios de una España que se negaba a reconocerlos e invadirlos para recuperar “sus territorios de ultramar”. Pero en la medida que la hermana mayor crecía, el tablero de la justicia, la equidad y derechos entre naciones americanas iba haciéndose más difuso. Una rápida mirada al siglo XIX deja advertir ciertas irregularidades
México caerá víctima de su voracidad entre 1846-1848 en una guerra que le costara la mitad de su territorio que pasara a manos de Estados Unidos.
La República de Cuba promulgaba su Constitución el 20 de mayo de 1902, pero nacía con un defecto de origen que marcara su devenir político: la Enmienda Platt que otorgaba la independencia, pero limitaba su soberanía, permitiéndole a Estados Unidos la instalación de Bases Navales y Carboneras en su territorio, y le abría la posibilidad de intervenir en los asuntos internos cubanos.
En la Confederación Argentina en 1831 el Capitán Duncan de la Armada Norteamericana, tras desconocer los límites de pesca establecidos finalmente, desembarca en el Puerto Soledad el 30 de diciembre saqueando dependencias oficiales, viviendas particulares y arriando la bandera de la Confederación en clara violación de nuestra soberanía. Este episodio denominado Incidente de Lexington dejará la puerta abierta a la ocupación británica, ya que acordaran con Estados Unidos una futura invasión en 1933 a cambio de un acuerdo de libre pesca.
Vuelan rápidamente las hojas de nuestro calendario cuando las calles se agitan en 1945. Una multitud es liderada por el embajador norteamericano Spruille Braden, quien encabeza discursos y marchas de una furibunda oposición representada por la Union Democrática, que, además de acusar al gobierno de Edelmiro Farrell de nazi por no romper relaciones comerciales y diplomáticas con Alemania, se opone al naciente liderazgo del coronel Juan Domingo Perón, quien, como integrante del gobierno de facto, aparecía como el candidato firme para las elecciones de 1946.
spruille braden
Braden fue uno de los primeros "enemigos" del peronismo.
Al grito de “o Braden o Peron”, el embajador participaba y opinaba en cuestiones que solo importaban al ámbito doméstico y nada tenían que ver con su cargo. Fueron los tiempos del Libro Azul que el departamento de Estado Norteamericano difundió en la prensa internacional que formulaba graves acusaciones contra Perón. Perón respondería con el Libro Azul y Blanco.
A pesar de Braden, Peron será elegido como Presidente en 1946
Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial y con el nazismo derrotado, los intereses del denominado occidente cristiano giran hacia la lucha contra el comunismo que encarnaba la URSS. Será el tiempo de los dos ejes, la guerra fría y la división del mundo. Las películas de espionaje son furor en las pantallas, mientras los servicios secretos cobran protagonismo en la vida real.
Entre 1950 y 1980, Latinoamerica es estaqueada por golpes militares que encarnan criminales dictaduras cuyo objetivo principal es terminaron el enemigo interno que la Doctrina de Seguridad Nacional señala y define y al que hay que combatir a través de la represión.
Los documentos que años más tarde se desclasificaron demostraron que las distintas dictaduras latinoamericanas se entrelazaban y se apoyaban en Estados Unidos como un socio internacional que no solo habilitara la ocupación de las instituciones estatales, sino que también dará pie a la violación de los derechos humanos.
Era un aceitado mecanismo en el que no muestran una participación activa, sino colaborativa, donde los servicios de inteligencia y aparatos de seguridad de las dictaduras militares mantenían una continua conexión con la CIA con lo que se realizaban atentados conjuntos en distintas partes del mundo que luego adjudicaban a la izquierda.
El entrenamiento de asesinos y torturadores se realizaba en la Escuela de las Américas que desde el año 1946 funcionaba en Panamá y que llevó adelante el adiestramiento de 60.000 soldados y policías latinoamericanos, algo que fue sistemáticamente negado hasta que una investigación oficial dejo salir a la luz siete de los manuales que se usaban.
Denominado Proyecto X, recomendaban distintos mecanismos para someter al enemigo entre los que se encontraban el soborno, la extorsión, la amenaza, la tortura, los golpes militares, los escuadrones de la muerte, el genocidio de poblaciones indígenas, asesinatos, secuestros, masacres, y subversión de la oposición.
Henry Kissinger Jorge Rafael Videla 1978
Videla junto a Kissinger, por entonces secretario de Estados de EEUU.
Entre 1980 y hasta el final de la Guerra Fría se aplicaría la Doctrina Reagan, cuya finalidad era la misma: terminar con todo esbozo de comunismo en África, Asia y Latinoamérica, ya fuera por vía de luchas clandestinas o abiertas contra la guerrilla, favoreciendo el establecimiento de sistemas políticos y económicos orientados al capitalismo
Durante el transcurso de la administración Obama se estableció el final de la aplicación de la Doctrina Monroe con la finalidad de poner a las naciones en pie de igualdad, pero la llegada de Donald Trump revertiría la situación al reconocer a Juan Guaido como presidente interino de Venezuela en el año 2019
Durante 2023, y a modo de alerta, el historiador Jay Sexton -autor de La Doctrina Monroe, imperio y nación en los Estados Unidos del siglo XIX- marcaba la posibilidad de un recomienzo del uso de la Doctrina Monroe, ya que todos los que luchaban por un lugar en las internas republicanas pensaban en utilizar a América Latina como fuente de poder y sustento de EEUU y predijo que de ganar alguno de ellos la política seria muy distinta a la aplicada por Biden.
Todo parece señalar que no se equivocó.
En la actualidad, son claras las señales que muestran que el presidente Milei tiene más que relaciones carnales con Estados Unidos, ya que todo indica no solo un alineamiento político e ideológico enmarcado en una batalla cultural, sino que desde el plano estratégico somos el único país alineado a su política exterior, junto a la de Israel.
Las visitas de Milei buscando el encuentro con Trump son continuas. La promesa de Scott Bessent y el Tesoro norteamericano (a pesar de las quejas demócratas) prometiendo ayudar a su socio argentino más allá de las desgracias que pudiera acarrearle, y el discurso intervencionista y descarado que el embajador Peter Lamelas dio ante el Senado en Washington en julio de este año, marcan claramente no solo que el historiador no estaba equivocado, sino que esos tiempos nuevos han llegado y están entre nosotros.