El presidente de Rusia, Vladímir Putin, volvió a encender las alarmas en Europa tras dar un discurso muy duro durante el debate anual del grupo de análisis Valdái donde remarcó que Moscú no planea agredir a otros países pero advirtió que respondería con “cualquier tipo de armamento” en caso de sufrir un ataque directo. "Es inevitable", sostuvo en medio de las tensiones crecientes entre el Kremlin y la OTAN por la situación en Kaliningrado.
Las relaciones entre Rusia y los países de la OTAN están en su nivel de tensión más alto en décadas, y el mandatario ruso advirtió que cualquier chispazo podría derivar en un enfrentamiento nuclear. “Si se llega a un ataque directo contra la Federación Rusa... entonces, por supuesto, la cuestión de que la Federación Rusa despliegue todo tipo de armas a disposición de nuestro país estará inevitable e inmediatamente en la agenda. Es inevitable”, lanzó el mandatario.
En ese sentido, agregó: "La escalada nunca es unilateral. El punto de no retorno puede llegar muy rápidamente y de forma inesperada para todos". En la misma sesión, Putin volvió a pedir a Occidente que “viva en armonía”. “Si queremos vivir, y todos queremos vivir, entonces… ‘Vivamos en armonía y busquemos juntos la manera de lograrlo’”, declaró, según la agencia TASS.
También advirtió que la confianza es un “proceso complejo y frágil”, difícil de construir y fácil de destruir. Señaló que ni siquiera los socios más cercanos coinciden del todo en sus intereses y remató: “¿Qué podemos decir de los países que se encuentran en rivalidad, competencia intensa y, sobre todo, confrontación?”.
Putin confirmó que las fuerzas rusas suspendieron sus incursiones contra Kiev tras recibir una propuesta formal de la parte ucraniana.
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“Debemos evitar escenarios catastróficos, en los que la humanidad se encuentre al borde de la extinción”, resaltó Putin un día después de que su Gobierno le enviara una nota a la OTAN.
Kaliningrado y las armas nucleares
Kaliningrado es una provincia que pertenece a Rusia, pero que está totalmente separada del resto del país, encajonada entre países europeos (los Estados bálticos) y el mar Báltico. Un día antes de este discurso, el Gobierno ruso le envió una nota formal a la OTAN con una advertencia directa: si la alianza llega a atacar Kaliningrado, Rusia responderá con todo su poderío bélico.
Por su parte, los países occidentales niegan rotundamente tener intenciones de atacar territorio ruso. Mientras que el presidente ruso argumentó que la OTAN realiza maniobras militares provocadoras en el mar Báltico y retiene barcos de su país. Como ejemplo concreto, citó la inspección que la Guardia Fronteriza de Estonia le hizo a un barco de carga que iba hacia el puerto de Sillamäe, evento reportado por el diario Postimees.
Según la portavoz de la OTAN, Allison Hart, aclaró que la alianza “es defensiva” y que sus maniobras “no representan un riesgo para Rusia”. Además, señaló que las tácticas híbridas usadas por Moscú son “un signo de desesperación” y pidió que se termine con la “retórica nuclear irresponsable”. En respuesta, el secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolái Pátrushev, retrucó que la OTAN “no es defensiva en absoluto, sino un bloque extremadamente agresivo”.
De todos modos, Putin aseguró que su aviso no busca asustar a nadie, sino responder a políticos europeos que vienen pidiendo prepararse para una eventual guerra con Rusia entre los años 2029 y 2030.
En caso de ocurrir un ataque contra Kaliningrado u otro territorio ruso, el Presidente ruso sostuvo que usar todas las armas disponibles será "inevitable". Para reforzar la advertencia, presumió un dato técnico: el 98% de las armas nucleares rusas ya han sido modernizadas, un nivel que —según él— no tiene ninguna otra potencia del mundo.
Vladimir Putin proyecta la guerra 2027 y un nuevo orden mundial
El mandatario ruso dio por hecho que la invasión de Ucrania seguirá durante 2027 y reafirmó que gran parte del país es “territorio histórico ruso”. Justificó los recortes sociales y el aumento del gasto militar en su presupuesto, y sostuvo que Europa busca desviar la atención de sus problemas internos hacia la confrontación con Moscú. También repitió que Rusia “nunca ataca objetivos civiles” y que “no fue Rusia quien inició la guerra”.
Por último, Putin insistió en que el viejo orden de la ONU ya no existe y que el mundo deberá acordar nuevas reglas globales. Además, opinó sobre Medio Oriente: dijo que la política de Estados Unidos en Palestina no depende de Israel y que los problemas israelíes deben resolverse en las urnas, con las próximas elecciones al Knesset como escenario clave.