¿Quién dijo que el dólar tenía que ser la moneda para el comercio tras la paridad del oro? Esa fue la pregunta que planteó Lula da Silva durante su visita a China y quedó resonando.
¿Quién dijo que el dólar tenía que ser la moneda para el comercio tras la paridad del oro? Esa fue la pregunta que planteó Lula da Silva durante su visita a China y quedó resonando.
Durante su estadía en Shanghai, le mandatario brasileño visitó el Nuevo Banco de Desarrollo, una entidad creada por los países de BRICS que hoy tiene como directora ejecutiva a la expresidenta Dilma Rousseff. Fue en ese marco que Lula lanzó su propuesta: “¿Por qué una institución como el banco de los BRICS no puede tener una moneda para financiar las relaciones comerciales entre Brasil y China, entre Brasil y todos los demás países BRICS?
La pregunta de mandatario tendría buena acogida entre los integrantes del bloque, especialmente de China por su histórico enfrentamiento comercial con Estados Unidos y de Rusia, tras las sanciones recibidas por la invasión a Ucrania . Y en la práctica significaría dar un paso más en la fluidez del vínculo comercial, que ya dio sus primeras señales un mes atrás cuando Brasil y China decidieron que sus liquidaciones de comercio exterior se realizarán en yuanes o reales, para reducir costos al eliminar una tercera moneda para las transacciones.
Lula criticó que no se pueda negociar entre países con monedas locales y por eso llamó al bloque que también integran Rusia, India y Sudáfrica, a crear una moneda BRICS.
Su anuncio va en línea con la propuesta que ya había lanzado el vicepresidente de la Duma rusa Alexandr Babakov, quien además sugirió que la moneda comunitaria podría respaldarse en oro, metales, tierras, materias primas u otros elementos, a diferencia del dólar y el euro que “no están respaldados por nada”. Incluso, esa nueva moneda podría ser digital.
Son cada vez más los países que buscan despegar por distintos motivos sus negocios del dólar. Recientemente, el presidente de Francia Emmanuel Macron, dijo que Europa tenía que dejar de depender de la “extraterritorialidad” del dólar. El caso de Rusia alertó a muchas naciones sobre la posibilidad de que sus reservas no sean confiscadas en caso de conflicto. Y por supuesto, evitar la dependencia de los movimientos de la economía interna de Estados Unidos. En definitiva, además de intereses e ideologías, el mundo comienza a replantearse la confianza que deposita en EEUU para sostener sus reservas en dólares.