Durante unos días las miradas estuvieron puestas en Europa en un tema que no fue la guerra en Ucrania: La ola de calor y los incendios nos volvieron a llamar la atención de un desafío aún mayor a los que enfrentamos en este mundo en constante conflicto.
Otro verano con récords de temperatura en un continente en crisis energética, justamente por la invasión rusa a Ucrania, las posteriores sanciones europeas a Moscú y el cierre del grifo ruso. Acción que ya tiene un impacto para los consumidores europeos en el verano y más aún en el cercano invierno.
Las imágenes impactantes nos dejan congelados frente a cualquier dispositivo en donde veamos las noticias sobre el tema. Y otra frase que vuelve a tomar fuerza: Es el cambio climático.
Europa, el norte de América, Asia, muchos países sintieron la ola de calor. El mayor desafío que enfrentamos como Humanidad volvió a hacer presente. Para recordarnos más allá de esta temible e impredecible guerra que otro gigante, que no conoce de política, fronteras ni economía avanza a toda velocidad.
Si bien hay situaciones climáticas que hacen que la ola de calor sea más grave de lo que fue el año pasado, de fondo está el tema del cambio climático. Las reuniones entre el secretario general de las Naciones Unidas con diferentes ministros donde quedó una fras: "La humanidad se encamina hacia un suicidio colectivo". Dejó en claro que más de la mitad de la población actual mundial está ubicado en regiones donde hay sequías, olas de calor u otros temas climáticos graves. Serán inmediatos: los veré yo, los verás vos o nuestros hijos de forma mucho más marcada.
La destrucción o los incendios son las imágenes que vemos del cambio climático. Y este último afecta la economía ya que incidirá en los costos para manejar los rieles, sólo para poner un ejemplo, y que los trenes funciones de forma adecuada. Sin dudas, es un impacto directo a las economías.