Gaza, un año después: las claves para entender el conflicto que tiene en vilo a la región

C5N reunió a tres especialistas para analizar causas y consecuencias del enfrentamiento en Medio Oriente, un acuerdo de alto el fuego que no llega y el rol determinante de Estados Unidos.

La madrugada del sábado 7 de octubre de 2023 el grupo islamista Hamás realizó un ataque sorpresivo en el sur de Israel con miles de misiles y la incursión de militares que ocasionó, de acuerdo a las primeras cifras oficiales, más de 300 muertes, un millar de heridos y el secuestro de unos 80 ciudadanos. En respuesta, Israel encabezó una fuerte campaña militar contra la Franja de Gaza, controlada desde 2007 por el grupo islamista, con bombardeos aéreos y operaciones terrestres, con el objetivo de desmantelar la infraestructura militar de Hamás y rescatar a los rehenes.

El evento, considerado uno de los más sangrientos de la historia, abrió una nueva etapa del conflicto en la región que enfrenta a israelíes y palestinos desde principios del siglo XX y que ocasionó en Gaza una grave crisis humanitaria que se traduce en altos niveles de pobreza, desempleo y falta de acceso a servicios básicos como agua y electricidad. En ese contexto, la comunidad internacional se fraccionó: mientras algunos condenaron las acciones iniciales de Hamás, otros criticaron la respuesta de Israel por su impacto en la población civil.

A un año del comienzo del suceso, C5N invitó a distintos analistas a compartir su mirada sobre estos doce meses de enfrentamiento y considerar los motivos por los que ambas partes aún no han logrado rubricar un acuerdo por la paz y las posibilidades de que la escalada de violencia se extienda por mucho tiempo más.

Gaza, en ruinas tras los ataques del ejército israelí

Una nueva etapa de un viejo conflicto

Gonzalo Fiore Viani, abogado y magíster en Relaciones Internacionales, mencionó la crisis que sufría el gobierno de Israel con la caída de la imagen del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y que incidió en la respuesta frente a esta etapa del conflicto. "Su continuidad estaba en duda e incluso enfrenta varias causas en la Justicia por corrupción y otros delitos. Sumado a esto, se empezó a fragmentar la alianza oficialista y podría romperse la parlamentaria, el juicio político y la destitución son una posibilidad real. Además, se produjeron marchas pidiendo su salida", describió.

"Los ataques del 7 de octubre le sirvieron a Netanyahu para abroquelar a su sector y encolumnar a todos los sectores políticos detrás del gobierno y así avanzar frente a lo que consideran la amenaza del terrorismo palestino. Eso le está sirviendo para sostenerse en el poder. Creo que, en gran parte, se alarga el conflicto porque esto asegura su continuidad", explicó.

Benjamin Netanyahu ante la Asamblea de las Naciones Unidas

Por otra parte, está la circunstancia de que "son cada vez más los actores regionales que participan, por motus propio o porque Israel los involucra. De hecho, Estados Unidos, histórico aliado de Israel, está preocupado por esto y no está tan convencido de que Israel involucre a terceros actores de la región, como Yemen, Irán, Siria o Líbano, porque esto hará que el conflicto continúe cada vez más y se profundice". "No creo que sea una escalada controlada en la región y probablemente estemos a una chispa o a un movimiento no calculado para que esto termine de estallar en algo mayor", afirmó.

Para el periodista y analista experto en Medio Oriente, Ezequiel Kopel, "estos doce meses le otorgaron un sesgo de confirmación a ambos lados". "Muchos israelíes sostienen que el 7 de octubre es el ejemplo de que los palestinos son un pueblo asesino, que lo único que busca es destruir a los israelíes y que por eso no hay ninguna posibilidad de un acuerdo con ellos. Del otro lado, a muchos palestinos les confirmó que el gobierno de Israel busca su destrucción, la ocupación de sus tierras y el intento de continuar una limpieza étnica", estimó.

En ese sentido, sostuvo que "parece que la paz está mucho más lejana y estos doce meses han sido un ejemplo de eso. En este momento, la guerra entre israelíes y palestinos está degenerando en una especie de guerra regional sin final aparente, donde no se puede encontrar ningún adulto responsable que pare la pelota".

En las prolongadas negociaciones para llegar al final de esta ronda iniciada el 7 de octubre, hay que analizar las condiciones que exige cada uno: "Hamás dice que para entregar los secuestrados israelíes, tanto militares como civiles, Israel debe abandonar la Franja de Gaza, retirar sus fuerzas militares y a cambio de los secuestrados entregar los perseguidos palestinos. Por su parte, Israel pide que primero Hamás entregue a los secuestrados y luego ahí va a considerar si abandona o no toda la Franja de Gaza o solo algunas partes". "Estamos frente a una especie de teléfono descompuesto en el que ambos no acuerdan el mínimo para que esta ronda del conflicto se tranquilice", observó.

Destrucción causada por un ataque israelí en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza

Kevin Ary Levin, sociólogo y especialista en la geopolítica de Medio Oriente, destacó que "dentro de Israel existe una discusión muy grande sobre el gobierno, con la mayoría de los familiares de los secuestrados y parte de la sociedad planteando que Netanyahu está moviendo el arco y complicando las negociaciones".

"Hace un año colapsó la concepción de seguridad que existía en Israel y, con ella, cierta de idea de orden y de un ciclo que había en la región. Con Hamás había una relación de aceptación del status quo, en el cual las dos partes, oficialmente enemistadas, no avanzaban hacia un conflicto total. Tanto por la concepción de Israel de que Hamás se había institucionalizado y era muy débil internamente y dependiente de la ayuda extranjera, como también la visión de que era conveniente tener a Hamás en la Franja de Gaza y permitir su financiamiento y tolerar su existencia incluso si no había diálogo directo", enumeró.

Soldados de Hamás

Hay posiciones que no se terminan de encontrar”, apuntó Levin al tiempo que aclaró que "las distintas rondas de negociaciones terminaron con ambas partes acusándose mutuamente de boicotear los acuerdos". De esta manera, el planteamiento de Israel es que "Hamás pierda el control de la Franja de Gaza. En un principio quería la eliminación total de Hamás, pero hoy la mayoría de los israelíes aceptan que eso será imposible y apuntan a generar un nuevo orden político institucional en Gaza, incluso si Hamás sigue existiendo".

"También existen discusiones sobre en qué situaciones se puede dar un cese al fuego, al que Hamás considera condición para la liberación permanente de los secuestrados. En cambio, Israel plantea que la liberación de los secuestrados es una precondición para recién poder discutir un cese al fuego y que, en todo caso, tendría que ser una liberación temporal y no permanente", reseñó. Al respecto, Levin sumó una apreciación: "El gobierno de Israel es constitutivamente incapaz de presentar un proyecto político para un escenario en Gaza posterior a Hamás. No puede aceptar que Hamás mantenga el control sobre la Franja, pero tampoco existe predisposición de armar una coalición internacional o algún tipo de escenario alternativo", indicó.

Mientras el diálogo se dilata, el panorama en el enclave palestino es desolador: los ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel destruyeron cerca del 60% de la edificación, dejando inhabitables un total de 230.000 viviendas. Sin embargo, la mayor pérdida es la humana: según la Organización Mundial de la Salud (OMS) más de 41 mil palestinos murieron y casi 100 mil resultaron heridos, de los cuales una cuarta parte quedaron incapacitados durante años o de por vida. Entre las víctimas hay cerca de 6.300 mujeres y 11.300 niños y se calcula que restan unos 10 mil cuerpos debajo de las ruinas.

"La situación de Hamás fue degradada de forma considerable. Pasó de contar con un ejército regular a una fuerza de guerrillas, lo que implicó un costo monetario muy grande y la destrucción de la mayoría de la infraestructura en Gaza. Esta situación, que va avanzando en lo militar, no encuentra un par en el plano político", agregó Levin.

Policía de Hamás lleva a una niña herida a un hospital

Un actor decisivo

A la hora de pensar un plazo en el que los protagonistas logren llegar a un acuerdo de paz, Fiore Viani pronosticó: "Creo que no va a haber acuerdo hasta las elecciones en Estados Unidos y ahí se sabrá cómo va a jugar en la región". Y es que el resultado de las presidenciales en el país del norte, donde compiten el republicano Donald Trump y la demócrata y sucesora en la candidatura de Joe Biden, Kamala Harris, tendrá incidencia directa en su participación en el conflicto en Medio Oriente.

"La cuestión israelí se ha metido en la campaña de Estados Unidos. Influyó, por ejemplo, en que Kamala Harris no ponga de vice a Josh Shapiro, gobernador de Pennsylvania, por su postura muy pro Israel y si lo ponga a Tim Walz, que es bastante más crítico. Hay que ver cuando se resuelva la cuestión electoral, cómo eso termina inclinando la balanza", detalló.

Kamala Harris y Donald Trump
El resultado de la elección en EEUU entre Harris y Trump tendrá incidencia directa.

El resultado de la elección en EEUU entre Harris y Trump tendrá incidencia directa.

"Estados Unidos está viendo con mucha preocupación la escalada en la región y no quiere que Israel ataque por tierra o profundice el conflicto con terceros. Si gana Kamala va a continuar con esta postura y Estados Unidos le dirá a Israel: ‘hasta acá, tratemos de llegar a un acuerdo, de arreglar la situación’. Pero si gana Trump, probablemente el apoyo a Israel sea total y ahí Israel puede tener más condiciones que imponerle a Hamás", comparó.

Por su parte, Kopel subrayó que la Casa Blanca "se encuentra en una disyuntiva bastante importante", ya que "si bien le ha prestado apoyo público" a su aliado, hay un detalle que lo inquieta. "Luego de que Irán atacase el territorio israelí la semana pasada, espera la respuesta que puede incluir ataques a objetivos petroleros de Irán que, a su vez, puede llegar a contestar contra otros objetivos de sus vecinos o del Golfo. Todo esto provocaría un alza en el precio del petróleo muy grande", precisó.

"Teniendo en cuenta que no falta más que un mes y días para las elecciones estadounidenses, la situación puede llegar a complicar a Biden y la candidata demócrata Kamala Harris. Entonces, Estados Unidos se encuentra entre un apoyo público y el deseo de que la situación no se desmadre", concluyó.

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