La Casa Blanca anunció que se suspendió la cumbre entre el presidente estadounidense Donald Trump y su par ruso, Vladimir Putin, quienes planeaban reunirse en Budapest en una fecha a confirmar para avanzar en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania.
La reunión se había anunciado el jueves pasado, antes de que Trump recibiera al mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski. La decisión de suspenderla se tomó tras una llamada entre el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y el canciller ruso, Sergei Lavrov, quienes iban a tener encuentros preparatorios.
"El secretario Rubio y el canciller Lavrov tuvieron una llamada productiva. Por lo tanto, no es necesaria una reunión adicional en persona, y no hay planes para que el presidente Trump se reúna con el presidente Putin en el futuro inmediato", anunció un funcionario de la Casa Blanca este martes.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, aseguró a la prensa que no había una sensación de urgencia. "Se necesita preparación, una preparación seria", sostuvo. Sin embargo, Zelenski se mostró en desacuerdo y acusó a Rusia de prolongar innecesariamente los esfuerzos diplomáticos.
"En cuanto la presión disminuyó un poco, los rusos comenzaron a intentar abandonar la diplomacia, posponer el diálogo. Necesitamos terminar esta guerra, y solo la presión llevará a la paz", afirmó en un mensaje de Telegram. Los principales líderes europeos respaldaron la posición ucraniana.
Tras la reunión con Zelenski del viernes pasado, Trump les pidió a Kiev y Moscú que "se detengan donde están" y sugirió que la región del Donbás, en el este de Ucrania, debería ser "dividida". La Unión Europea emitió un comunicado este martes a favor de la propuesta de la Casa Blanca.
"Apoyamos firmemente la posición del presidente Trump de que los combates deben detenerse de inmediato y que la línea de contacto actual debe ser el punto de partida de las negociaciones", señaló el texto, y agregó: "Todos podemos ver que Putin sigue eligiendo la violencia y la destrucción".
Lavrov, en cambio, insistió en que Moscú solo aceptará avanzar si se abordan las "causas originales del conflicto" y sostuvo que un alto al fuego "supondría una contradicción con lo acordado en Alaska" en agosto, en la última reunión entre Putin y Trump. "Lo importante no es el lugar ni los plazos, sino cómo vamos a avanzar en lo que fue acordado y sobre lo que se alcanzó un amplio entendimiento en Anchorage", señaló.