El voto por regiones: el Nordeste sigue sosteniendo a Lula mientras que el sur es tierra de Bolsonaro

En los primeros resultados, el candidato del PL encabeza el escrutinio nacional y se impone en varios estados de peso electoral, mientras Lula mantiene una amplia ventaja en buena parte del Nordeste. El mapa parcial muestra diferencias respecto de 2022, sobre todo en el estado clave de San Pablo.

Como desde el momento en el que irrumpió en la escena política brasileña, allá por los años 80, la principal fortaleza de Lula vuelve a encontrarse en el Nordeste, la históricamente pauperizada región que lo vio nacer y en la que más cambió la vida de la gente gracias a su paso por la presidencia. Aun con el escrutinio en estado inicial, en las primeras actualizaciones, el presidente aparece con ventajas importantes en estados que históricamente constituyeron algunos de sus principales bastiones, como Bahía, Pernambuco, Ceará, Piauí, Maranhão, Paraíba, Rio Grande do Norte, Alagoas y Sergipe.

En Bahía, por ejemplo, el parcial disponible mostraba desde el inicio una diferencia amplia a favor del candidato del PT, superando el 60% de las preferencias contra el 29% de su rival. El peso de esta región es determinante: en el primer turno de 2022, Lula obtuvo allí 66,8% de los votos válidos frente a 27% de Jair Bolsonaro.

El sudeste, histórico dominio de los Bolsonaro y la derecha

El contraste aparece con mayor claridad en el Sudeste, donde Flávio consigue resultados particularmente fuertes en los primeros datos. San Pablo, el mayor colegio electoral del país, mostraba al candidato del PL cómodo por encima del 50%, mientras Lula se ubicaba alrededor del 35% en la parcial disponible. Se trata de un distrito que, por su enorme relevancia, seguramente será clave en lo que ocurra durante esta jornada.

En Río de Janeiro, otro territorio históricamente favorable al bolsonarismo, Flávio también aparecía claramente por delante. En Minas Gerais, en cambio, la diferencia era mucho más estrecha, aunque las primeras mesas contabilizadas colocaban al candidato del PL por encima de Lula.

El caso de Minas Gerais es especialmente relevante para evaluar las posibilidades de ambos candidatos. En 2022, Lula ganó allí el segundo turno por apenas 50,2% contra 49,8% de Bolsonaro, en uno de los resultados más ajustados de aquella elección. Cuatro años después, las primeras tendencias sugieren que el estado vuelve a ser uno de los territorios centrales de la disputa, con Bolsonaro obteniendo cerca del 50% de las votos mientras que Lula ronda poco más del 40%.

El factor San Pablo

San Pablo, en cambio, representa una modificación importante respecto de 2022. En el segundo turno de aquella elección, Bolsonaro consiguió allí 55,24% de los votos válidos contra 44,76% de Lula. La actual ventaja inicial de Flávio confirma la persistencia de una fuerte implantación del espacio bolsonarista en San Pablo, aunque todavía es demasiado temprano para proyectar el resultado definitivo a partir de una fracción limitada de las urnas, pero podría ser un factor determinante al final del día.

El panorama también resulta favorable para Flávio en buena parte del Sur y del Centro-Oeste, regiones donde Bolsonaro había obtenido ventajas importantes en 2022. En aquella segunda vuelta, el entonces presidente ganó Santa Catarina con 69,27%, Paraná con 62,4%, Rio Grande do Sul con 56,35%, Goiás con 58,71%, Mato Grosso con 65,08%, Mato Grosso do Sul con 59,49% y el Distrito Federal con 58,81%. Las primeras tendencias de 2026 mantienen a buena parte de esos territorios dentro del espacio electoral de la derecha.

En las elecciones de 2022, Lula ganó el primer turno con 48,43% frente a 43,20% de Bolsonaro y terminó imponiéndose en la segunda vuelta por 50,90% contra 49,10%. El PT consiguió entonces convertir su ventaja en el Nordeste y en algunos estados del Norte en una diferencia nacional suficiente para superar al candidato de la derecha, que era el hoy encarcelado Jair Bolsonaro.

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