El pueblo francés de cuento que celebra la independencia argentina cada 9 de julio

Bormes-les-Mimosas, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, una villa de calles medievales a pasos del Mediterráneo, tiene un vínculo muy especial con nuestro país debido a que allí nació una figura histórica clave de las luchas de principios de siglo XIX.

El 9 de julio se festeja la independencia argentina en cada rincón del país, pero también en el extranjero. Entre los puntos que celebran aquella declaración en Tucumán en 1816 se encuentra una pequeña villa francesa de 8500 habitantes en la Costa Azul, que cada año honra a la cultura de las antiguas Provincias Unidas con dos días de fiesta.

Se trata de Bormes-les-Mimosas, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, al sudeste del país y no muy lejos de la frontera con Italia. El vínculo de esta localidad con Argentina se origina en que allí nació un personaje clave en las luchas por la independencia argentina, aunque luego fue más famoso por sus acciones como corso, una suerte de pirata legal, en las que llegó a conquistar California durante un puñado de días: Hipólito Bouchard.

La vida de Hipólito Bouchard, una película nunca filmada

Nació como Hippolyte de Bouchard en Bormes-les-Mimosas el 15 de enero de 1780 y, al igual que el almirante Guillermo Brown, fue un extranjero que adoptó la causa argentina y se puso al servicio de su lucha. Pasó de servir en la marina francesa a desembarcar en Buenos Aires justo para la Revolución de Mayo y, liberal y antimonárquico como era, peleó codo a codo con los Granaderos de José de San Martín en San Lorenzo, donde le arrebató una bandera a los realistas.

Poco después, al mando de la fragata La Argentina, recibió la patente de corso, un permiso gubernamental para el saqueo de barcos y puertos enemigos del país a cambio de una parte del botín. Lo que pasó entonces fue de película: dio la vuelta al mundo, combatió piratas en Madagascar, bloqueó las Filipinas, visitó Hawái y llegó a invadir la California española, haciendo flamear la bandera celeste y blanca durante seis días en Monterrey, en lo que hoy es suelo estadounidense. Pese a su bravura, terminó sus días en Perú, asesinado por sus propios peones en una hacienda, lejos del mar que había domado. En la actualidad, es homenajeado con calles en localidades todo el país.

Fiesta, la celebración argentina en Bormes-les-Mimosas cada 9 de julio

Una vez al año, las callecitas medievales de Bormes-les-Mimosas, un pueblito de piedra colgado entre Toulon y Saint-Tropez, se colman de banderas celestes y blancas que flamean entre los olivares y el olor a lavanda del Mediterráneo. Cada 9 de julio, este rincón de la Costa Azul se convierte, por unos días, en el municipio más fervoroso de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Mientras el turismo elegante europeo busca mesa para tomar un vino blanco frente al mar, los locales cortan la plaza principal, clavan banderas argentinas, arman una milonga y homenajean la independencia de un país ubicado a once mil kilómetros de distancia. Esta curiosidad temporal y geográfica se debe a un solo hombre: Hipólito Bouchard, el bormeano que un buen día decidió que ser no le alcanzaba con ser francés y le puso la firma a la épica naval argentina.

La celebración, bautizada oficialmente como "Fiesta", convierte a este rincón provenzal en una suerte de kermés patria. Durante el fin de semana del 9 de julio, el casco histórico se llena de talleres de tango, asados y espectáculos folklóricos en plena plaza pública. El punto cúlmine llega con el desfile oficial y la ofrenda floral ante el busto de Bouchard, donde conviven uniformes de la marina gala, diplomáticos argentinos y vecinos que, entre banderines celestes y blancos, acompañan las estrofas del Himno Nacional.