Donald Trump sorprendió este miércoles con un cambio de discurso respecto de Cuba al asegurar que el gobierno de Miguel Díaz-Canel "se está acercando" a Estados Unidos. La declaración fue realizada durante un acto oficial en Dakota del Norte y llamó la atención porque se produjo después de meses marcados por sanciones económicas y fuertes críticas hacia La Habana.
El mandatario hizo esas declaraciones durante la inauguración de la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt, en Dakota del Norte, donde afirmó: "Cuba, después de muchas, muchas décadas, se está acercando a nuestra órbita". Aunque no dio detalles sobre negociaciones bilaterales, sus palabras fueron interpretadas como una señal de distensión en el vínculo entre ambos países.
Las declaraciones llegaron pocos días después de que el Parlamento cubano aprobara un paquete de reformas económicas destinadas a ampliar la participación del sector privado y atraer inversiones. Ese contexto alimentó las especulaciones sobre un posible cambio en la relación bilateral, aunque hasta el momento ninguna de las administraciones confirmó la existencia de conversaciones formales.
Las afirmaciones de Trump contrastaron con el discurso que había sostenido durante el último tiempo, cuando su administración impulsó nuevas sanciones contra funcionarios y empresas vinculadas al gobierno cubano, además de endurecer las restricciones económicas sobre sectores estratégicos de la isla como parte de su política de presión.
Hasta el momento, el gobierno de Miguel Díaz-Canel no respondió oficialmente a las declaraciones del mandatario estadounidense. La expectativa ahora está puesta en si el cambio de tono expresado por Trump se traducirá en medidas concretas o quedará únicamente como una definición política pronunciada durante el acto en Medora.
La Justicia suspendió la restricción de circulación que Donald Trump había impuesto a periodistas
La administración de Donald Trump sufrió un revés judicial luego de que el juez federal Paul L. Friedman ordenara suspender de manera provisoria una medida del Departamento de Defensa que obligaba a los periodistas de The New York Times a estar acompañados por un escolta oficial dentro del Pentágono.
En su resolución, el magistrado consideró que la disposición vulnera la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que protege, entre otros derechos fundamentales, la libertad de expresión y de prensa. El fallo permanecerá vigente mientras continúa el proceso judicial iniciado por el periódico contra el Departamento de Defensa.
Tras conocerse la decisión, el vocero de The New York Times, Charlie Stadtlander, celebró el fallo y aseguró que "reafirma los derechos de la prensa, amparados por la Primera Enmienda, a cubrir el Pentágono sin restricciones diseñadas para impedir que el público sepa lo que hace el ejército". Además, sostuvo que la política impulsada por el Pentágono "fue una clara violación de la Constitución".
Desde el gobierno estadounidense cuestionaron la resolución. El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, afirmó en una publicación en X que el Departamento de Defensa "discrepa enérgicamente" con la decisión judicial y advirtió que la medida "elimina medidas de seguridad razonables y facilitará que información sensible y clasificada llegue a nuestros adversarios".