El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una resolución que clasifica al fentanilo como “arma de destrucción masiva”, en el marco de su política antidrogas y de la escalada de tensión con Venezuela. La decisión amplía el margen legal del Poder Ejecutivo para desplegar recursos tácticos, legales y financieros, un esquema hasta ahora reservado a escenarios de terrorismo o amenazas químicas.
Donald Trump declaró al fentanilo como "arma de destrucción masiva" y amplió el margen legal para una ofensiva en Venezuela
La Casa Blanca firmó una resolución que considera la producción y financiamiento de la droga como una "amenaza directa para la seguridad nacional". De esta manera, habilita a combatirla con herramientas tradicionalmente reservadas a amenazas terroristas.
La medida fue anunciada desde el Despacho Oval, días después de que Trump confirmara el inicio de ataques terrestres sobre Venezuela. Según la Casa Blanca, la nueva clasificación permite actuar contra todo lo que el gobierno estadounidense vincule con la producción, el financiamiento o la circulación del fentanilo, al considerar que representa una amenaza directa para la seguridad nacional.
“Estamos clasificando formalmente el fentanilo como un arma de destrucción masiva. Ninguna bomba hace lo que esto está haciendo”, sostuvo Trump al firmar el decreto. El mandatario norteamericano aseguró que la sustancia provoca entre 200.000 y 300.000 muertes anuales y la comparó con el impacto de las armas nucleares.
En el plano político y militar, la resolución generó una fuerte reacción en Caracas. El presidente Nicolás Maduro y la vicepresidenta Delcy Rodríguez llamaron a la población a mantenerse “lista y atenta” ante una eventual invasión estadounidense, luego de que Washington confirmara el avance de operaciones en la región.
Trump vinculó el fentanilo con el financiamiento del narcotráfico, organizaciones criminales y grupos armados, y advirtió sobre su posible utilización en ataques terroristas “concentrados y a gran escala” contra Estados Unidos, según consta en el documento oficial.
El enfoque adoptado por la administración republicana remite a la estrategia utilizada por George W. Bush en 2003, cuando la acusación sobre la posesión de armas de destrucción masiva por parte de Irak derivó en la invasión militar y el derrocamiento de Saddam Hussein.
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