Corea del Sur denunció que Corea del Norte disparó más de 20 misiles, incluyendo uno que cayó cerca de su frontera marítima. Yoon Suk-yeol, presidente surcoreano, lo catalogó como "una invasión territorial de hecho" y respondieron con 10 misiles hacia la misma zona.
Desde Corea del Norte, en tanto, amenazan con usar sus armas nucleares en protesta por grandes ejercicios militares conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur, que desde hace años ve como un ensayo para invadirla. Estos movimientos fueron bautizados como "Tormenta Vigilante", que implican cientos de aviones de guerra de ambos lados.
Ambos países se encuentran técnicamente envueltos en un conflicto bélico desde que la Guerra de Corea (1950-1953) culminó con un armisticio y no con un tratado de paz.
Corea del Norte también efectuó un centenar de disparos de artillería a la zona fronteriza marítima, lo que llevó a Corea del Sur a lanzar una alerta de ataque aéreo en la isla de Ulleungdo y a pedir a sus habitantes que se refugiaran en búnkeres bajo tierra.
Suk-yeol convocó una reunión de su Consejo de Seguridad Nacional para analizar el disparo y ordenó una "respuesta rápida y severa" ante estas "provocaciones". Las autoridades del país también cancelaron las rutas aéreas por encima del mar del Japón, al este de la península, y recomendaron a las aerolíneas locales que se desvíen para "garantizar la seguridad de pasaje en las rutas hacia Estados Unidos y Japón".
Pak Jong Chon, un alto oficial de Corea del Norte, dijo que estos ejercicios eran agresivos y provocadores y que el nombre de las maniobras recuerda a la operación Tormenta del Desierto, la ofensiva estadounidense sobre Irak en 1990-1991 en respuesta a la invasión de Kuwait.
"Si Estados Unidos y Corea del Sur pretenden usar fuerzas armadas contra la República Popular Democrática de Corea, sin miedo, los medios especiales de las fuerzas armadas de la RPDC desplegarán su misión estratégica, sin demora", expresó.