La Justicia de Noruega condenó este lunes a cuatro años de cárcel a Marius Borg Høiby, el hijo mayor de la princesa heredera Mette-Marit, tras hallarlo responsable de dos casos de abuso sexual. El fallo, dictado por un tribunal de Oslo, puso fin a un proceso judicial que mantuvo bajo fuerte presión a la familia real noruega y que expuso públicamente la vida personal del acusado, de 29 años.
Además de los delitos sexuales, la sentencia incluyó episodios reiterados de violencia contra una expareja, amenazas y diversas infracciones de tránsito. Uno de los hechos por los que fue condenado ocurrió en 2018 dentro de la residencia oficial que ocupan la princesa heredera y el príncipe Haakon.
Høiby enfrentaba cerca de 40 acusaciones y podía recibir una pena de hasta 16 años de prisión. Sin embargo, el tribunal lo absolvió en dos de los cargos por violación que habían sido incorporados durante la investigación.
El acusado, que permanece detenido preventivamente desde febrero, siguió la lectura del veredicto por videoconferencia debido a problemas de salud que no fueron detallados. Durante el juicio, desarrollado entre febrero y marzo, la fiscalía había solicitado una pena de siete años y siete meses de prisión. La defensa, en cambio, reclamó la absolución por los delitos sexuales y una condena menor por el resto de los cargos.
Tras conocerse la sentencia, los abogados de Høiby adelantaron que analizan presentar una apelación respecto de las condenas más graves, al sostener que su defendido nunca reconoció esos hechos.
Desde la fiscalía destacaron que el fallo representa una señal de que la posición social o los vínculos familiares no influyen en la actuación de la Justicia.
Qué dijo Høiby sobre las acusaciones
Høiby, fruto de una relación anterior de Mette-Marit antes de su matrimonio con el príncipe heredero Haakon, sí había admitido otros delitos durante la investigación, entre ellos amenazas, agresiones y el transporte de marihuana.
En una de sus declaraciones ante el tribunal, el joven aseguró que la exposición mediática que atravesó desde la infancia derivó en problemas de consumo de alcohol y drogas, además de una constante búsqueda de reconocimiento.