El exministro de Gobierno de Bolivia durante el mandato de Jeanine Áñez, Arturo Murillo, fue condenado a siete años de cárcel en Estados Unidos por los delitos de soborno internacional y lavado de dinero que provenían de un sobreprecio de gases lacrimógenos en 2019.
Murillo reconoció su culpabilidad por los cargos que lo acusaron y fue detenido en mayo de 2021. El hecho consiste en que los cómplices del funcionario boliviano, Philip Lichtenfeld, Bryan y Luis Berkman pagaron, de acuerdo a lo expresado por las autoridades estadounidenses, 602.000 dólares en concepto de sobornos a Murillo y Sergio Rodríguez Méndez Mendizábal, otro de los colaboradores del político de Bolivia.
Tras pagar esa suma de dinero, el beneficio que recibieron Lichtenfeld y los Berkman fue tener un contrato de 5.600.000 millones de dólares para entregar gases lacrimógenos y otros elementos no letales al Gobierno de Áñez, quien fue presidenta del país boliviano entre noviembre de 2019 y el mismo mes de 2020.
La Justicia de Estados Unidos detalló cuál es la acusación hacia Murillo y Méndez, además del motivo por el cual quedaron implicados al señalar que "el exministro de Gobierno de Bolivia y otro exfuncionario boliviano están acusados de recibir sobornos pagados por una empresa estadounidense para asegurar un contrato con el gobierno boliviano y luego utilizar el sistema financiero estadounidense para lavar esos sobornos".
El comunicado del ministro de Gobierno de Bolivia
Carlos Eduardo del Castillo Del Carpio utilizó sus redes sociales para dar a conocer la condena hacia Murillo junto a una foto del funcionario. "Se informa al pueblo boliviano que la justicia estadounidense dispuso 7 años de prisión para el ex ministro de facto de Jeanine Añez", manifestó el funcionario que se desempeña en el Gobierno de Luis Arce.