Las protestas estudiantiles volvieron a sacudir este martes a París, donde miles de alumnos, docentes, padres y organizaciones sindicales se movilizaron para reclamar mayores recursos para la educación. La jornada estuvo marcada por enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y el uso de gases lacrimógenos en distintas ciudades.
Según el Ministerio del Interior francés, unas 256.000 personas participaron de las manifestaciones en todo el país, entre ellas 56.000 en París. La movilización de la capital comenzó en la Plaza de la República y avanzó hacia la Plaza de la Nación, bajo un fuerte operativo de seguridad.
Los incidentes más graves se registraron en algunos puntos de París y en ciudades como Estrasburgo, Lyon y Rennes. En distintos momentos, grupos de manifestantes arrojaron objetos y encendieron elementos en las calles, mientras la Policía respondió con gases lacrimógenos para dispersar las concentraciones.
La movilización forma parte de un conflicto que comenzó a mediados de septiembre en las afueras de París y que rápidamente se extendió a distintas regiones del país. Los estudiantes denuncian aulas superpobladas, falta de profesores, problemas edilicios y jornadas escolares extensas, además de reclamar mejores condiciones para cursar.
Un conflicto que se extiende por las escuelas
El impacto de las protestas también alcanzó a los establecimientos educativos. El Ministerio de Educación informó que 891 escuelas tuvieron este martes sus actividades total o parcialmente suspendidas como consecuencia de los bloqueos y las movilizaciones.
La respuesta policial generó, además, cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos y sectores vinculados a la educación. Las denuncias apuntan especialmente al uso de armas de dispersión y otros dispositivos antidisturbios contra menores. Las autoridades francesas anunciaron investigaciones sobre algunos episodios.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, pidió atender los reclamos de los estudiantes, aunque también cuestionó los episodios de violencia registrados durante las manifestaciones. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, defendió el accionar policial y sostuvo que la intervención fue necesaria cuando las protestas derivaron en disturbios.