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Julián Álvarez, la aplanadora del fútbol: el chico de pueblo, que se probó en Boca y triunfó en River

Ya en su pueblo de 3000 personas era distinto y tres gigantes lo testearon a los 11 años. Se quedó en el club de sus amores y el resto fue meteórico. Opinan sus padres y hermanos.

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  • ¿Le seguimos diciendo Araña o mejor le ponemos Piraña?

    Cuentan en Calchín, pueblo de apenas 3.000 habitantes ubicado a 113 kilómetros de Córdoba capital, que los hermanos y amigos le pusieron de esa manera porque el pibe parecía que tenía varias piernas. “No le podíamos sacar la pelota”, admite Rafael, el mayor de los tres hermanos Älvarez. El apodo lo acompaña desde aquella época, pero desde que surgió explosivamente en River, allá por 2018, este cordobés de perfil bajo se mostró como un delantero insoportable, capaz de morder como el mejor defensor y definir como el mejor delantero. ¿Estamos a tiempo de cambiar el apodo?

    En este Mundial hemos visto ambas facetas, desde el gol a Australia tras robarle la pelota al arquero -junto a De Paul- hasta la histórica anotación de hoy, a Croacia, jugada que inició él logrando que el centro rival golpee en su espalda y luego tomando la pelota antes de cruzar mitad de campo y hacer un unipersonal, llevándose puesto a quien se cruzara, hasta anotador.

    Archivo de Julián Álvarez: "Mi sueño es jugar un Mundial"

    Un rodillo con piernas. Una aplanadora que solo se detuvo cuando vio la pelota en la red. Una bestia que pone el mismo énfasis en ser el primer defensor que en definir una jugada. Un delantero con cosas de defensor, con movilidad y técnica de mediocampista, con potencia y definición de 9. No es casualidad que haya hecho la carrera meteórica que hizo, que haya hecho goles (7) en cada debut como titular, desde la Reserva de River hasta la Selección en un Mundial, pasando por el Manchester City.

    Una historia con guion de Hollywood que, audiovisualmente, arrancó con aquella confesión que hizo el 18 de junio del 2011, en Córdoba.

    “Mi sueño es jugar un Mundial y mi ídolo es Messi”

    Aquella tarde, el Club Atlético Calchín goleaba 5-1 a Defensores, en Pilar, Córdoba, con tres goles de un pequeño talento que otorgaba su primera gran nota a un canal de cable local. Todavía emociona escucharlo con 11 añitos. Por lo que dice y cómo lo dice. Pero, a la vez, al ver su recorrido, no sorprende. Porque en esa época ya había varios clubes del país que se lo querían llevar. “Nosotros no queríamos y él tampoco, era demasiado joven, no estaba preparado”, contó Mariana, su madre.

    JULIAN ALVAREZ

    “En ese momento ya era distinto. Lo que hace hoy lo veíamos nosotros cada fin de semana”, reconoció Agustín, el otro hermano. Tantas diferencias hacía que Rafael Varas, su primer entrenador, lo ponía en categorías superiores (98 y 99), pese a que él era de la 2000. Así y todo, dando años de ventaja, fue figura y goleador (metió 33 en un torneo), usando la 10 roja y blanca.

    “Siempre jugó al fútbol de una forma muy natural. Recuerdo un gol, cuando tenía nueve años, en el que se dribló a cuatro o cinco rivales y metió un gol de rabona. Fue entonces cuando me di cuenta que podría ser una estrella”, comenta aunque sin colgarse ninguna medalla. “Yo no fui su maestro. ¿Cómo se puede enseñar a un jugador como Julián? Sólo puedes darle algún consejo”, agrega quien recibió una hermosa devolución de Julián, hace un par de años, cuando salió de su casa y encontró a su pollo, con una camioneta nueva, en agradecimiento a aquellos años de formación como persona y jugador.

    “Es un orgullo pero no me sorprende. Desde chico, Juli fue una persona muy tranquila, responsable, educada y centrada”, admitió.

    Los llamados de los grandes no tardaron en llegar. Piero Foglia, histórico cazatalentos del fútbol argentino, viajó a verlo a Calchín y un partido le bastó para recomendarlo a tres clubes, cuando todavía tenía 11 años: Real Madrid, Boca y River. Lo primero que acordó fue lo de España, pero como le dieron fecha para más adelante, todo arrancó por Buenos Aires. En Boca, cuentan, hizo dos goles y maravilló a Ramón Madoni, el coordinador de las inferiores xeneizes en ese momento, pero Julián no se fue muy entusiasmado, aunque la experiencia había sido muy buena.

    JULIAN ALVAREZ

    “Lo que pasa es que él prefería River, esa prueba estaba esperando más”, recordó Foglia, quien evitó decir la verdad en la Ribera y se sacó de encima el tema diciendo “que todavía tenemos que cumplir el pedido del Real”.

    Claro, estamos hablando de un chico y una familia con mucho fanatismo por el Millonario. Julián y sus hermanos se la pasaban enfundados en camisetas millonarias, en especial aquella del equipo de Ramón Diaz que ganó el tricampeonato entre el 96 y 97. La prueba en el Madrid no pudo ser mejor. “Jugué cinco partidos del torneo de Peralanda y anoté dos goles. Ganamos la final al Real Betis y asistí en el gol del triunfo”, contó Julián en aquel momento, cuando regresó a un pueblo que estaba revolucionado con aquel hito.

    Julián Álvarez Real Madrid

    “El Director General de las Inferiores nos dijo que nos podíamos quedar, pero que aún no lo podían firmar, porque su política de fichajes del club iba de los 13 a los 17 años. Teníamos que esperar y, mientras tanto, mudar la familia hasta Madrid, algo muy complejo en aquella época”, explicó el padre. Le quedaba River, el ansiado sueño. Todo volvió a salir bien pese a los nervios y hubo una charla que terminó de convencer a todos. Fue Matías Almeyda, emblema de la institución que recién se había retirado como jugador y era el nuevo coach de la Primera, quien lo aconsejó para que se mudara a la pensión, cuando estuviera un poco más preparado emocionalmente.

    En 2016, Julián aterrizó en el Monumental y desde ahí fue todo meteórico. Se destacó en la Séptima, saltó a Sexta y al poco tiempo se sumó a la Reserva de Luigi Villalba, donde debutó con gol ante Talleres de Córdoba. Así comenzaría una serie de hitos en sus primeros partidos que continuaría en su debut en Primera -también ante Talleres, en un amistoso- y llegarían hasta este Mundial. En 2018 firmó su primer contrato, con cláusula de 15 millones de euros, y viajó a Rusia junto a la Selecciónpara ser sparring del equipo. En las redes posó sonriente junto a Messi, su compañero de dupla hoy en el Mundial: “El mejor de todos”, se leía al lado de la foto. Lo que son las vueltas de la vida…

    JULIAN ALVAREZ

    Y hablando de vueltas… Cuando volvió, Gallardo lo metió en la lista de la Copa Libertadores por Marcelo Larrondo, lesionado. En ese momento, sin saberlo, se acercaban sus otros grandes sueños.

    Al debut oficial ante Aldosivi, en el Monumental, un 27 de octubre del 2018, le siguió un partido ante Estudiantes en La Plata y luego poder estar en el banco en La Bombonera en el partido ida de la final de la Libertadores. Las lesiones de los delanteros y la suspensión de Borré, por amarillas, le dio la chance de entrar, en Madrid, con apenas 18 años y cinco partidos en Primera.

    “Eso fue una locura”, dice la madre tras revivir el momento y, especialmente, la participación en el decisivo 2-1 de Juanfer Quintero, jugando con el aplomo de un veterano. “Verlo campeón, de semejante torneo, en esa final, con el club del que es hincha”, agrega el padre.

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    El oriundo de Calchín tuvo un 2021 soñado: campeón con River y la Selección.

    Claro, fue en el Bernabeu, el estadio del club que no pudo ficharlo porque no tenía la edad mínima… Claro, estaba en el destino: tenía que ser en River, su club amado. Y ahí, ante Boca. Nada menos. Por eso no sorprendió que, en su regreso a Calchín, se subiera a una autobomba para pasear por su amado pueblo.

    Así continuó su historia, tocado con una varita mágica. Su protagonismo fue creciendo. En la Libertadores 2019, en su debut como titular, también marco un gol, como para seguir con los hitos y su crecimiento siguió hasta convertirse en la estrella absoluta de River, siendo goleador, figura del torneo argentino y ganando el premio Rey de América al mejor futbolista del continente.

    Anotó 26 goles -contraBoca, en casa y de visitante- y dio 18 asistencias en 53 partidos. Los últimos meses, seguramente por la relajación inconsciente que generó el anuncio de su venta al Manchester City, no fue a tan alto nivel. Pero él sabía que lo suyo podía trasladarse a otro nivel, pese a que en la Argentina algunos todavía se empecinaban a augurarle un lugar en la platea, porque el City estaba lleno de estrellas y encima había comprado a Halland como su nuevo 9.

    Y allá fue, a convencer a Pep Guardiola, justo al DT del equipo que más admiró, cuando los fines de semana se sentaba frente a la TV para ver al Barsa con sus dos hermanos. Debutó con goles en la Community Shields y, para no perder la costumbre de anotar en su primer juego, lo hizo en la Premier League, por duplicado. Ya lo había hecho también cuando jugó su primer partido como titular en Eliminatorias y en este Mundial logró la séptima anotación cuando sale de arranque. Podría decirse que es un elegido, pero no existe.

    No hay casualidades en esta historia. Hablamos de la Araña de Calchín, aunque cada día se parezca más a una Piraña.

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