Un estudio reveló que las prácticas de reciclaje están cada vez más en uso: cómo implementarlas

La industria textil enfrenta críticas por su contribución a los residuos globales. The Washington Post difundió datos preocupantes y las innovadoras estrategias de recuperación que prometen cambiar el rumbo ambiental.

En un mundo donde la moda rápida domina, los residuos textiles se convirtieron en una preocupación creciente, con demasiadas prendas terminando en vertederos o siendo incineradas. Este fenómeno es perjudicial para el medio ambiente y pone de manifiesto las limitaciones actuales en la tecnología de reciclaje textil. El medio The Washington Post informó sobre las dinámicas en la industria y las estrategias para tratar la problemática.

A medida que los investigadores exploran nuevas técnicas, desde la separación electrostática hasta el reciclaje químico, el desafío central sigue siendo cómo incrementar la tasa de reciclaje en un sector que, hasta ahora, logró reciclar menos del 1% de sus materiales en nuevas prendas.

Qué dice el estudio sobre la moda creciente del reciclaje

El reciclaje textil enfrenta una serie de barreras complejas que dificultan su eficacia. La moda rápida, criticada por fomentar la compra de prendas de corta duración, contribuye significativamente a que billones de prendas se desechen anualmente.

Según Karen Pearson, presidente del consejo de sostenibilidad en el Fashion Institute of Technology, un gran desafío radica en la composición de las prendas: la mayoría está hecha de fibras mezcladas, lo que complica el proceso de reciclaje al requerir la separación y purificación de materiales para su reutilización efectiva. Además señaló que “esa mezcla de fibras complica la posibilidad de restaurar los textiles a un estado puro”, limitando las opciones de tratamiento y refabricación.

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Para abordar estas problemáticas, los investigadores están desarrollando métodos innovadores que podrían revolucionar el reciclaje textil. Un avance significativo es el uso de la espectroscopía de infrarrojo cercano, que permite identificar tipos de fibras a través de patrones únicos que actúan como “huellas digitales”.

Este tipo de tecnología, apoyada por una base de datos reciente del Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST), podría facilitar la clasificación rápida y eficiente de los materiales textiles en los centros de reciclaje, según el tipo de compuestos.

Otro método emergente es la separación electrostática, investigada por Katarina Goodge del NIST, que utiliza propiedades intrínsecas de las fibras para separarlas. Por ejemplo, al exponer fibras a un campo eléctrico, es posible separar las fibras de algodón cargadas positivamente de las de poliéster cargadas negativamente. Esta técnica podría integrarse en sistemas de reciclaje mecánico más tradicionales, que convierten tejidos en fibras.

Sin embargo, cabe destacar que, actualmente, existe una "moda creciente del reciclaje", o el upcycling, es una tendencia que consiste en transformar materiales de desecho o prendas usadas en nuevas piezas de ropa o accesorios con mayor valor y un diseño único. Esta práctica, también conocida como reutilización creativa o suprarreciclaje, es una forma de abordar el impacto ambiental de la industria de la moda, reduciendo la necesidad de materias primas nuevas, ahorrando energía y disminuyendo los residuos textiles.

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