Por qué la salud mitocondrial es fundamental para la longevidad y cómo hacer para tener más energía

Entrevistado para el podcast “Huberman Lab”, el científico Martin Picard destacó que la salud mitocondrial, influida por hábitos y gestión emocional, puede estar relacionada con una mayor energía y una mejor calidad de vida a cualquier edad.

  • La energía y la longevidad fueron tradicionalmente asociadas a la genética y a factores inmutables. Sin embargo, en un reciente episodio del podcast Huberman Lab.
  • Picard expuso una visión innovadora sobre el papel de las mitocondrias, la reversibilidad del envejecimiento y la importancia de la gestión emocional, aportando herramientas prácticas y desmitificando creencias arraigadas.
  • Picard propuso una visión “mitocéntrica” de la biología, desafiando la tradicional perspectiva centrada en los genes.
  • Uno de los puntos más disruptivos de la conversación fue la revisión del peso de la genética en la longevidad. “Solo el 7% de la longevidad es genético; el 90% depende de nuestros hábitos y entorno”, afirmó.

La energía y la longevidad fueron tradicionalmente asociadas a la genética y a factores inmutables. Sin embargo, en un reciente episodio del pódcast Huberman Lab, el neurocientífico Andrew Huberman conversó con el Dr. Martin Picard, profesor de medicina conductual en la Universidad de Columbia, sobre cómo la función de las mitocondrias y los hábitos cotidianos pueden transformar la vitalidad y la expectativa de vida.

Picard expuso una visión innovadora sobre el papel de las mitocondrias, la reversibilidad del envejecimiento y la importancia de la gestión emocional, aportando herramientas prácticas y desmitificando creencias arraigadas.

Qué importancia tienen las mitocondrias para la longevidad y cómo renovar la energía

Durante la entrevista en Huberman Lab, Picard abordó la complejidad de definir la energía, señalando que incluso en la física existe debate sobre su significado. “La mejor definición que he escuchado es que la energía es el potencial de cambio”, explicó, resaltando que esta capacidad se manifiesta en múltiples formas: térmica, cinética, electromagnética, entre otras.

Para el entrevistado, la experiencia humana de la energía no se basa en la cantidad absoluta, sino en los cambios y flujos: “Lo que sentimos es la transformación de la energía. Cuando la energía se mueve, lo percibimos como emociones o vitalidad”.

Vitalidad

El especialista subrayó que la diferencia fundamental entre un ser vivo y un cadáver no radica en la estructura física, sino en el flujo de energía. “Cuando la energía deja de fluir, cesa la experiencia, la conciencia y la vida misma”, afirmó.

Picard propuso una visión “mitocéntrica” de la biología, desafiando la tradicional perspectiva centrada en los genes. “Las mitocondrias no solo producen energía, también la distribuyen y canalizan según las necesidades del cuerpo y la mente”, sostuvo. Explicó que estos orgánulos actúan como antenas que conectan las experiencias psicológicas con la salud de los órganos, el ritmo de envejecimiento y la sensación de vigor.

Además, detalló que existen diferentes tipos de mitocondrias adaptadas a las demandas específicas de cada órgano y tejido, y que su comportamiento social —fusionándose, dividiéndose y especializándose— es clave para la adaptación y la salud celular.

Uno de los puntos más disruptivos de la conversación fue la revisión del peso de la genética en la longevidad. “Solo el 7% de la longevidad es genético; el 90% depende de nuestros hábitos y entorno”, afirmó Picard, citando estudios recientes.

Esta proporción, según el experto, desmiente la creencia de que la esperanza de vida está predeterminada por los genes familiares y pone en primer plano la influencia de la alimentación, el ejercicio, el sueño y la gestión del estrés.

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