Esta es la meditación por excelencia, la que recomiendan en India para todos, incluso para los que recién comienzan a meditar. Se recomienda practicarla al despertarse por la mañana, y por las noches antes de dormir.
Un momento para volver a nosotros mismos, calmar la mente que no frena y serenarnos. ideal para practicarla al despertarse por la mañana, y por las noches antes de dormir.
Esta es la meditación por excelencia, la que recomiendan en India para todos, incluso para los que recién comienzan a meditar. Se recomienda practicarla al despertarse por la mañana, y por las noches antes de dormir.
Indicaciones para su práctica:
Sentate con la columna erguida, los ojos cerrados, y comenzá a respirar lenta y profundamente por la nariz, enviando el aire a la parte baja de los pulmones. Sentí en tu abdomen el movimiento del aire.
Pensá en cada parte de tu cuerpo, una a una, y andá relajándolas conscientemente comenzando por los pies hasta llegar a la cabeza.
Luego, concentrate en el punto que se encuentra entre tus ojos, el entrecejo, y allí visualizá una luz. Si no lográs visualizar la luz fácilmente, podés ayudarte con una vela.
Mirá fijamente la luz de la vela encendida, y luego, al cerrar los ojos, la imagen de la luz quedará allí.
Comenzá por llevar esta luz hacia el centro de tu cabeza, iluminá tu mente para que tus pensamientos sean siempre puros y bellos.
Llevá la luz hacia tus oídos para siempre escuchar lo bueno, luego llevala a tus ojos y pensá en ver siempre sólo lo bueno en las personas, en las situaciones, en la vida.
Llevá ahora esta luz a tu boca, para que todas las palabras que de ella salgan sean siempre sagradas y puras, pensá en que nunca una palabra tuya dañará o hará sentir mal a otro.
Luego llevá la luz a tu nariz, respirá profundo, sentí que inhalás luz, tus pulmones se llenan de luz, y que de ahora en más cada vez que respires, vas a purificar y sanar tu cuerpo.
Llená toda tu cabeza de luz, cada parte, por dentro y por fuera, y luego comenzá a bajar hacia el cuello, llená el cuello y hombros de luz, sentí cómo se relajan aún más.
Continuá bajando esta luz por los brazos y manos. Visualizalos llenos de luz y pedí que todo lo que hagan tus manos sea para servir a los demás, que nunca dañen, sino que ayuden.
Llevá la luz ahora hacia las piernas y pies, y visualizalos llenos de luz, y pedí que siempre te lleven donde te necesiten, donde puedas servir. Traé ahora la luz a tu abdomen, y visualiza cada órgano que allí se encuentra, lleno de luz. Una luz sanadora y purificadora.
Llevá la luz al centro del pecho y llená de luz tu corazón, que al llenarse de luz, se llena de más y más amor. Y comenzá a expandir este amor desde el corazón, a tus seres queridos, visualizalos llenos de luz, y enviales todo el amor. Luego llená de luz toda tu casa y luego toda la ciudad. Visualiza todo el país lleno de luz, y luego todo el mundo como una gran bola de luz.
Por último, visualizá todo el Universo lleno de luz, sentite parte de él, ya no hay diferencia entre vos y el Universo entero: todo es luz, todo es amor, todo es uno.
Amigos queridos, meditar es regalarnos un momento para volver a nosotros mismos, calmar la mente que no frena y serenarnos.
Millón de abrazos, gracias por existir.