Los problemas respiratorios suelen asociarse con el invierno y los meses de frío, pero los resfríos de verano son un problema muy común. En una época donde el cuerpo experimenta cambios bruscos de temperatura al pasar del calor de la calle al fresco de un ambiente con aire acondicionado, y viceversa, es bueno tener a mano algunos remedios caseros para combatir los resfriados.
Estos cambios de temperatura provocan una reacción en el sistema nervioso de la nariz, que genera la producción de mocos y la consecuente congestión nasal. Pero además, si los filtros de los aires acondicionados están sucios, pueden liberar polvo y ácaros que desencadenan irritaciones, inflamación o faringitis. En general, estas reacciones son virales y no necesitan antibióticos.
Los síntomas más comunes del resfrío de verano son mocos, estornudos, tos y dolor de garganta y de cabeza. Suelen durar entre 10 y 14 días y, aunque no hay un medicamento que elimine la enfermedad, sí existen remedios caseros que ayudan a aliviar los síntomas y a acortar su duración. Los expertos recomiendan, además, descansar y tomar muchos líquidos.
Té de limón con miel
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Remedios caseros para combatir los resfríos de verano
Uno de los remedios caseros más conocidos para combatir el resfrío es la combinación de miel y limón, por ejemplo en un té o en caramelos. Es muy eficaz para aliviar el dolor de garganta y reducir la tos nocturna, lo que permitirá dormir mejor. Además, el limón tiene un alto contenido de vitamina C que potencia las defensas del sistema inmunológico.
Otros alimentos muy recomendados son el ajo y el jengibre. El primero tiene propiedades antibióticas naturales que ayudan a reforzar las defensas y a combatir infecciones. Por su parte, el jengibre tiene propiedades antiinflamatorias que alivian la hinchazón. Estos remedios se pueden combinar con vapores o humidificadores que ayuden a aliviar la congestión nasal.