En el corazón geográfico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Parque Centenario se erige como uno de los pulmones verdes más vitales y multifacéticos de la capital. Con su icónico lago central y una arboleda que atesora ejemplares históricos, este parque es mucho más que un espacio de Turismo; es un refugio de biodiversidad donde los vecinos encuentran un respiro frente al ritmo frenético de la ciudad.
Diseñado por el célebre paisajista Carlos Thays, su estructura circular no solo rompe con la cuadrícula urbana, sino que encierra un ecosistema donde la ciencia, la cultura y la naturaleza conviven en perfecta armonía. Recorrer sus senderos durante el otoño es una experiencia sensorial única. A continuación, exploramos los detalles que hacen de este parque un lugar irrepetible.
Ubicado en el centro geográfico de la Ciudad, el Parque Centenario es una obra maestra del paisajismo diseñada por Carlos Thays e inaugurada en 1909 para celebrar el primer siglo de la Revolución de Mayo.
Lo que antiguamente fueron terrenos de la familia Lezica, hoy son 12 hectáreas de un ecosistema urbano vibrante. Este parque no es solo un espacio de descanso; es un complejo multidisciplinario que invita a pasar el día entero explorando desde su imponente lago central con su isla biológica para aves, hasta sus instituciones científicas de prestigio internacional, como el Museo Argentino de Ciencias Naturales y la Asociación de Amigos de la Astronomía.
Caminar por sus senderos permite apreciar una biodiversidad única en la ciudad: ejemplares de palos borrachos, ceibos y altísimas araucarias que dan refugio a casi 20 especies de aves.
Para los entusiastas del deporte, el parque ofrece una infraestructura completa con estaciones aeróbicas, skate park y una pista perimetral muy buscada por los corredores porteños. Además, su oferta cultural se corona con el Anfiteatro Eva Perón, el escenario a cielo abierto más grande del país, que dota al barrio de Caballito de una cartelera artística gratuita y de calidad durante todo el año.