El Muro de Berlín fue levantado por la URSS el 13 de agosto de 1961 con la excusa de proteger a su población de supuestos elementos fascistas. Durante 28 años, separó a las familias alemanas, impidiendo la huida de los ciudadanos del régimen comunista. Y un fragmento del mismo se encuentra en la Ciudad de Buenos Aires.
Al finalizar el conflicto bélico, se convirtió en el símbolo más conocido de la Guerra Fría y la división de Alemania. Lo que muchos desconocen es que un fragmento de los enormes bloques de hormigón que simbolizaron la famosa "Cortina de Hierro", la división entre Berlín Oriental y Berlín Occidental se encuentra en un museo de Argentina.
Dicho monumento tiene una placa con el siguiente enunciado: "El mismo une simbólicamente al pueblo argentino con la historia de la capital alemana y nos recuerda que la libertad, la democracia y los derechos humanos nunca se encontrarán asegurados si los ciudadanos de cada Nación no se esfuerzan por su defensa y hasta luchan por ellos”.
EL MURO DE BERLIN-
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Dónde está el fragmento del Muro de Berlín en Argentina
El monumento que representa un pedazo de la historia alemana se encuentra en el Museo de la Diplomacia, ubicado en la calle Esmeralda 1231 de la ciudad de Buenos Aires. Allí se exhibe un fragmento del Muro de Berlín, donado por Alemania en el décimo aniversario de su caída el 10 de noviembre de 1989, que es símbolo de la amistad entre ambos países.
Este museo se encarga de cuidar el patrimonio histórico cultural de la Cancillería y a través de sus exhibiciones, busca fomentar la reflexión sobre la tradición diplomática argentina y la construcción de la política exterior a lo largo del tiempo.
MURO DE BERLIN DE ARGENTINA
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Cómo llegó el fragmento del Muro de Berlín a la Argentina
La llegada de este fragmento del Muro de Berlín a nuestro país fue una iniciativa de Jorge Fontevecchia, CEO de Grupo Perfil. En aquel entonces, la editorial estaba por lanzar la revista Noticias y consideró que la caída del muro era un hecho de gran relevancia para la libertad de expresión. Si bien no se entregaban partes del muro, se hizo una excepción a cambio de construir una escuela en Alemania.
El traslado del muro desde Berlín hasta Buenos Aires fue una tarea costosa, pero valió la pena para conservar una parte importante de la historia mundial en Argentina. Actualmente, quienes se acerquen al Museo de la Diplomacia podrán apreciar este símbolo de la Guerra Fría y reflexionar sobre los valores fundamentales que lo rodearon.