En esta ocasión compartiremos dos cuentos con un mensaje muy profundo.
Si hay Dios, ¿por qué también hay violencia, enfermedades, tristeza, injusticia, hambre y guerra en el mundo? Estas historias nos invitan a meditar y a sentir la divinidad del amor en nuestros corazones.
En esta ocasión compartiremos dos cuentos con un mensaje muy profundo.
Cierto día, en el colegio, un profesor les hizo a los estudiantes la siguiente pregunta:
—¿Ustedes piensan que Dios creó todo lo que existe?
Un alumno enseguida levantó la mano y respondió firmemente:
—Sí.
El profesor dijo:
—Si Dios creó todo lo que existe, entonces Dios creó el mal, y como nuestras obras nos definen, entonces Dios es malo. Ven, alumnos, una vez más les he demostrado que la fe en Dios ¡es un mito!
Otro alumno dijo:
—Permítame hacerle una pregunta profesor: ¿cree usted que existe el frío?
—¿Y por qué pregunta eso? —respondió sorprendido el profesor—. ¡Por supuesto que existe el frío! ¿Acaso nunca lo has sentido?
Los otros estudiantes se reían de la pregunta, pero el chico continuó seriamente:
—En realidad, señor, el frío no existe. Según las leyes de la física, lo que llamamos frío es en realidad ausencia de calor. El frío no existe. Hemos creado la palabra "frío" para describir una condición de poco calor.
Todos quedaron callados.
El alumno continuó:
—Profesor, le hago otra pregunta: ¿existe la oscuridad?
El maestro permanecía callado pero el alumno siguió:
—Usted seguramente debe saber que la oscuridad tampoco existe. Llamamos oscuridad a la ausencia de luz. Podemos utilizar el prisma de Newton para descomponer el rayo de luz en muchos colores y estudiar sus diferentes ondas, pero no se puede hacer nada semejante con la oscuridad.
El alumno entonces concluyó: —¡De la misma manera ocurre con el mal! Igual que el frío y la oscuridad, no existe el mal en sí mismo, sino que es la ausencia del bien. Dios no creó el mal. El mal es una palabra creada para describir la ausencia de Dios, la ausencia del amor.
El hombre puede apartarse de Dios, entonces su comportamiento es malo porque carece de amor.
El mal es la ausencia de la presencia de Dios.
Un barbero se encontraba recortándole el pelo a su cliente mientras le afirmaba con voz firme:
—Discúlpeme caballero, pero yo no creo que Dios exista, como usted dice.
—¿Por qué dice usted eso? —preguntó el cliente.
—Es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe. O dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tanta violencia, tantos enfermos, tristeza, injusticia, tantos niños abandonados, hambre y guerra en el mundo? Si Dios existiera, ¡no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad! Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas. Dios no existe de ninguna manera.
El hombre se quedó callado, pero no quiso responder para evitar una discusión. Cuando se retiraba de la barbería, vio que pasaba por la calle un hombre con la barba y el cabello muy largo. Enseguida entró de nuevo al local y le dijo con mucho respeto al barbero:
—Amigo, ¿Sabe una cosa? ¡Los barberos no existen!
—¿Qué dice? ¿Cómo que no existen? —preguntó sorprendido el barbero—. ¿No lo acabo de atender recién? ¿Acaso no soy un barbero?
—¡Digo que los barberos no existen!, porque si existieran barberos no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va caminando allí por la calle.
El barbero se asomó para verlo y luego dijo:
—¡Pero lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mí!
—Lo mismo ocurre con Dios. Hay tanto dolor y miseria porque las personas no van a Dios, no se acercan a Él.
Amigos queridos, espero que sientan la divinidad del amor en sus corazones.
Gracias por existir.