Este truco para comer el arroz es clave para la longevidad según expertos: cuál es

Un especialista en alimentación asegura que cocinarlo y dejarlo enfriar en la heladera potencia sus beneficios para el organismo.

  • Un pequeño cambio en la forma de consumir arroz puede mejorar la salud intestinal
  • El enfriado posterior a la cocción modifica la estructura del almidón
  • Se genera un tipo de carbohidrato que no se digiere fácilmente
  • Es un hábito simple, accesible y fácil de incorporar en la rutina diaria

Este truco para comer el arroz es clave para la longevidad según expertos: un gesto simple en la cocina puede transformar un alimento cotidiano en un aliado para la salud intestinal y la longevidad, ¿cuál es?

Según William Li, médico e investigador especializado en nutrición, al enfriar el arroz ya cocido, el almidón se transforma en almidón resistente, un tipo de carbohidrato que no se digiere y llega intacto al intestino, donde alimenta bacterias beneficiosas del microbioma.

Este proceso sencillo —cocinar, enfriar y consumir al día siguiente— puede aplicarse también a otros alimentos como las papas.

William Li

El truco del arroz que favorece la longevidad

A partir de un estudio sobre el microbioma de personas centenarias, Li identificó cuatro bacterias clave asociadas a una vida más larga y saludable:

  • Akkermansia: reduce la inflamación y mejora la salud metabólica
  • Odoribacter: fortalece el sistema inmunológico
  • Oscillibacter: se vincula con un mejor perfil lipídico y sensibilidad a la insulina
  • Christensenella: asociada a una mejor salud vascular

El almidón resistente funciona como alimento para estas bacterias, ayudando a que crezcan y se mantengan activas.

inteligencia artificial
El estilo de arroz más rico para preparar y comer según la inteligencia artificial.

El estilo de arroz más rico para preparar y comer según la inteligencia artificial.

Por qué enfriar el arroz cambia todo

El cambio de temperatura modifica la estructura química del almidón, lo que reduce su impacto glucémico y lo convierte en un nutriente ideal para el intestino. En lugar de elevar rápidamente el azúcar en sangre, favorece un ecosistema intestinal más saludable.

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