Esto le pasa al cuerpo si se consume proteínas en exceso: te sorprenderá

La ciencia advierte que superar los límites recomendados puede tener consecuencias inesperadas y perjudiciales para el organismo.

  • El cuerpo tiene un límite de absorción de nutrientes y no convierte automáticamente todo el exceso en músculo.
  • El consumo desmedido puede provocar una sobrecarga renal al exigir un mayor filtrado de desechos.
  • Puede causar deshidratación y fatiga, ya que el metabolismo requiere mucha agua para procesarlas.
  • Se recomienda una ingesta de 0,8 gramos por kilo de peso para personas sedentarias.

En el último tiempo escuchamos la palabra “proteínas” en todos lados; se las considera el “combustible esencial” para ganar músculo y perder grasa. Esta creencia lleva cada vez a más personas a aumentar su ingesta de forma desmedida a través de suplementos, batidos y dietas hiperproteicas.

Existe la creencia generalizada de que cuanta más proteína consumamos, más crecerán nuestros músculos. Sin embargo, como ocurre con cualquier nutriente, el "más" no siempre es "mejor".

Diversas investigaciones de la Academy of Nutrition and Dietetics señalan que el cuerpo tiene un tope de absorción y utilización. Una vez que las necesidades de reparación de tejidos y creación de hormonas están cubiertas, el excedente no se convierte automáticamente en masa muscular, sino que el organismo debe encontrar formas de procesarlo o almacenarlo.

Qué le pasa al cuerpo si consumo proteínas en exceso

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Cuando el consumo de este macronutriente se vuelve crónico y excesivo, varios sistemas comienzan a dar señales de alerta:

  • Sobrecarga renal: el procesamiento de las proteínas genera subproductos como el nitrógeno. Los riñones deben trabajar a destajo para filtrar y eliminar estos desechos a través de la orina. Según estudios de la Harvard Health Publishing, una dieta con exceso de proteínas a largo plazo puede aumentar el riesgo de cálculos renales y, en personas con predisposición, acelerar el deterioro de la función renal.
  • Aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares: la ingesta de carnes rojas y procesadas en exceso y como principal fuente de proteínas, elevan la ingesta de grasas saturadas y colesterol.
  • Aumento de peso inesperado: es un error común pensar que la proteína no engorda. Al igual que los carbohidratos, las proteínas aportan calorías. Si el total calórico diario supera lo que quemamos, ese exceso de aminoácidos se transforma y se almacena en el cuerpo en forma de grasa corporal, no de músculo.
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El consumo excesivo de proteínas puede afectar el funcionamiento del sistema digestivo y el intestino.

El consumo excesivo de proteínas puede afectar el funcionamiento del sistema digestivo y el intestino.

  • Deshidratación constante: para eliminar los subproductos del metabolismo proteico, el cuerpo requiere grandes cantidades de agua. Esto puede llevar a un estado de deshidratación leve pero persistente, que se manifiesta con fatiga, mareos o sequedad en la boca.
  • Problemas digestivos e intestinales: las dietas muy altas en carnes y bajas en fibras suelen provocar inflamación, estreñimiento e insuficiente eliminación de toxinas. Además, el exceso de proteínas puede generar una acumulación de compuestos que causan un mal aliento, un síntoma de que el metabolismo está lidiando con un excedente tóxico.

Por eso, la clave según los consensos internacionales de nutrición, no es eliminar las proteínas, sino distribuirlas con inteligencia. La Academy of Nutrition and Dietetics sugiere que, para una persona sedentaria, unos 0,8 gramos por kilo de peso son suficientes. En el caso de atletas de alto rendimiento, esta cifra puede elevarse, pero siempre bajo supervisión.

Pero resulta fundamental complementar con una dieta variada, con un consumo equilibrado de alimentos ricos en proteína magra, fibra, frutas y verduras. El plan de alimentación debe ir acompañado de actividad física.

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