Las rabas son una de las entradas más solicitadas en restaurantes y bodegones, ya sea con limón, mayonesa o con alioli, aunque también solas. El paso a paso para que salgan perfectas, ni duras, ni gomosas.
Con este secreto se puede lograr la cocción justa de estas entradas deliciosas. Todo lo que hay que saber.
Las rabas son una de las entradas más solicitadas en restaurantes y bodegones, ya sea con limón, mayonesa o con alioli, aunque también solas. El paso a paso para que salgan perfectas, ni duras, ni gomosas.
Para lograr hacer unas caseras en el hogar hay que tener en cuenta la calidad de la materia prima, ya que desempeña un papel fundamental a la hora de conseguir buenos resultados, pero no es lo único, el rebozado y la fritura también son importantes.
Los calamares que se esconden entre el pan de los bocadillos son calamares a la romana, es decir, calamares con un rebozado algo grueso y más esponjoso que el de los calamares simplemente fritos, que se rebozan solo con harina. Este rebozado tiene también una función aislante, que protege al calamar de las altas temperaturas de la fritura.
El resultado de freír así las rabas son unos anillos algo más voluminosos, con una capa dorada y crujiente alrededor. Este rebozado puede ser una mezcla de harina y huevo o una masa de tempura o una mezcla de harina de garbanzo y agua. Sin embargo hay un secreto más, para lograr unas rabas con excelente textura y sabor.
El truco que no todos conocen es usar leche. El mejor truco para que las rabas fritas queden muy tiernas es sumergirlas en leche durante al menos 30 minutos antes de cocinarlas. Hacer esto ayuda a suavizar la textura de los calamares y evitar que se vuelvan duros durante la fritura.