El pueblo argentino que tiene todo: ríos, viviendas construidas en piedra y adobe, y caminos de ripio

Con 350 años de historia, vino artesanal orgánico, paisajes de cerro y adobe, y una hospitalidad que sorprende a quienes llegan, este pequeño poblado riojano es uno de los destinos más auténticos y menos transitados del país.

  • Aicuña es una localidad de La Rioja con unos 220 a 300 habitantes, ubicada a 246 kilómetros de la capital provincial y rodeada de cerros entre los 1.500 y 1.800 metros de altura.
  • El pueblo conserva viviendas de piedra y adobe, una calle principal curva con casas en zigzag y una atmósfera que parece detenida en el tiempo.
  • La bodega Vinos de Aicuña reúne a diez productores que elaboran anualmente alrededor de 8.000 litros de Malbec, Sirah, Cabernet y Torrontés de manera artesanal y orgánica.
  • El hostal La Casa, dirigido por Doña Jose, es la única opción de hospedaje formal del pueblo y ofrece comidas caseras y contacto directo con la vida cotidiana de la comunidad.

A pocas horas de los circuitos más conocidos de La Rioja, escondido al pie de la sierra y a ocho kilómetros de la Ruta Nacional 40, existe un pueblo que lleva 350 años manteniendo intacta su esencia. Se trata de Aicuña, la cual recibe a sus visitantes con sus calles flanqueadas por acequias, viviendas de piedra y adobe, caminos de tierra y un silencio particular. Su estructura urbana, con una calle principal curva y casas dispuestas en zigzag, lo diferencia visualmente de cualquier otra localidad del país.

El pueblo se asienta entre la cadena montañosa de Talampaya, Parque Nacional y Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad, y las sierras de Famatina, a una altitud que oscila entre los 1.500 y los 1.800 metros sobre el nivel del mar. La vegetación que lo rodea mezcla nogales, algarrobos y álamos de gran porte con cactus propios del terreno árido, generando un contraste en el paisaje de gran singularidad fotográfica. La población, de entre 220 y 300 habitantes según los últimos censos, vive de la agricultura, la viticultura artesanal y un turismo rural que comenzó a crecer en los últimos años.

La hospitalidad de sus vecinos es, según quienes visitan el lugar, el activo más valioso de Aicuña. La bodega comunitaria Vinos de Aicuña, que reúne a diez productores y elabora alrededor de 8.000 litros anuales de variedades como Malbec, Sirah, Cabernet y Torrontés de manera artesanal y orgánica, es otro de sus grandes diferenciales.

Aicuña

Dónde queda Aicuña

Aicuña está ubicada en la provincia de La Rioja, a 246 kilómetros de la capital provincial. El pueblo se encuentra rodeado de cerros a una altura de entre 1.500 y 1.800 metros sobre el nivel del mar, en una posición geográfica que lo mantiene alejado del tránsito cotidiano y le otorga ese carácter aislado y preservado que define su identidad.

Qué puedo hacer en Aicuña

La propuesta del pueblo junta la posibilidad de estar cerca de la naturaleza, cultura, gastronomía artesanal y vida comunitaria en un entorno fuera de lo común:

  • Recorrer las calles del pueblo y contemplar su arquitectura de piedra y adobe, con viviendas dispuestas en zigzag a lo largo de una calle principal curva que no tiene igual en ninguna otra localidad del país.
  • Visitar la bodega comunitaria Vinos de Aicuña para conocer el proceso de elaboración artesanal y orgánica de Malbec, Sirah, Cabernet y Torrontés, con producción anual de alrededor de 8.000 litros.
  • Degustar la cocina regional casera, con platos típicos preparados por los propios habitantes del lugar.
  • Hacer excursiones diurnas y nocturnas aprovechando el paisaje de cerros, vegetación nativa y la ausencia de contaminación lumínica.
  • Fotografiar el contraste entre nogales, algarrobos, álamos y cactus en un entorno que mezcla lo verde con lo desértico.
  • Participar de las celebraciones religiosas en honor a la Virgen del Rosario, parte central de la identidad cultural del pueblo.
Aicuña

Cómo llegar a Aicuña

Desde la ciudad de La Rioja el trayecto en auto dura aproximadamente tres horas. Para llegar hay que tomar la Ruta 38 hacia el sur hasta empalmar con la Ruta 74, que retorna hacia el norte para conectar con la Ruta Nacional 40. Desde ese punto, un desvío hacia el Paraje Las Higueritas da inicio al camino de tierra de unos 10 kilómetros que lleva al pueblo. Desde Buenos Aires el recorrido por ruta puede demandar hasta 20 horas, por lo que la opción de volar hasta La Rioja y continuar el trayecto final en auto resulta la alternativa más conveniente para quienes vienen desde lejos.

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