Toda búsqueda de Dios es buena. Todo camino espiritual es positivo. Ahora bien, como contracara de esto, también te prevengo: todo fundamentalismo es malo. Tanto un fundamentalismo personal como uno adquirido en el seno de una agrupación religiosa o espiritual.
Recordemos, antes de continuar, una verdad que debería funcionar para nosotros como una suerte de axioma: todo es Uno, el Universo es una unidad, todos somos Uno; yo no soy distinto de vos, y viceversa. Por ende, compartimos una misma alma, y un solo amor. Dios es una sola fuerza. No hay divisiones. Dios, dicho de otro modo, no necesita límites. Por eso creo que cualquier grupo cerrado termina generando, a la larga, un efecto negativo.
¿Sirven las religiones y los grupos para fomentar o acicatear nuestro crecimiento espiritual? Sí, claro, pero con reservas, mesuradamente. Cuando las limitaciones resultan excesivas, pueden ser un peligro, ya que lo único que hacen es acotar nuestros horizontes. Y la búsqueda espiritual se convierte en dogma. Y el dogma achica la mente, no la expande. La gracia del juego de la vida, creo yo, es buscar por todas partes, sin ataduras, y elegir lo mejor de cada uno de esos mundos que visitamos.
¿El mensaje del amor de Jesús que pregona la Iglesia Católica me parece bien? Sí, claro, lo digo todo el tiempo: somos amor, o deberíamos aspirar a eso, a ceder siempre a mayores grados de amor. Ahora bien: la culpa que muchas veces difunde ese mismo grupo, ¿me parece adecuada? Y, no tanto. Nada, más bien. No me parece un sentimiento lindo ni gauchito para ir por la vida y ser felices, dicho esto con total respeto por todos los hermosos católicos del mundo.
¿A qué voy con esto? A que todo debe ser armonioso. Puede ser útil dejarse orientar por el rebaño, pero jamás seguirlo ciegamente. Y otra cosa: usá a discreción todas las respuestas y los saberes que te vengan de afuera, pero entendé también que tu interior está lleno de conocimientos; a tu alma le sobra sabiduría... solo precisás mirar bien hondo, meditar en silencio, hacerte las preguntas adecuadas, y saber oír las respuestas. Tu corazón es una fuente vital de información. Nunca permitas que te den todo masticado y predigerido. Intervení activamente en el camino de tu espiritualidad. Tomá con pinzas todos los consejos que te den... ¡Incluso éstos!
Evaluálos a la luz de tu ser, de lo que te dicta tu conciencia. Nunca dejes que te impidan ser libre. El juego de la vida es tuyo. Vivilo plenamente, sin delegar nada afuera. Muchas veces además los grupos cerrados suelen incurrir en un error gravísimo: la soberbia. Cegados por su verdad, creen en realidad que tienen la verdad. Y no es así. Ampliar nuestra conciencia, buscar la felicidad, debería ser un proceso humilde, jamás una jactancia grandilocuente, y mucho menos algo que debamos imponer a los demás con rigor y con altivez.
Porque, ojo: una secta no necesariamente es un grupo malvado de impostores que capta fieles desprevenidos para lavarles la cabeza. Ese puede ser uno de los extremos, una de las manifestaciones más evidentes y perniciosas de este fenómeno. Una secta también es una cárcel mental, algo mucho más sutil, una serie de reglas que no te dejan acceder a la verdadera luz del ser. Un comportamiento así de dogmático también puede ser una secta mental, una especie de prisión espiritual. A eso también hay que tenerle mucho cuidado. Con eso llamado 'fenómenos espirituales' pasa un poco lo mismo. ¿Son buenos? ¿Son inofensivos? ¿Sirven? Sí y no a todo.
¿Pueden ayudar? Claro que pueden. Yo mismo fui detrás de varios fenómenos espirituales a lo largo de mi vida. Muchos eran genuinos, otros eran completamente falsos. Hay gente especial, desde ya. Sabios, iluminados, gente que canaliza energías. El riesgo es caer en la dependencia.
Desde luego también hay otros que son un completo embuste. Y esos casos son doblemente peligrosos: no solo te van a robar el dinero, porque en general lo que buscan es el lucro, y no tu crecimiento espiritual, sino que además te van a frustrar enormemente en tu búsqueda personal, ya que no te van a dar nada.
Yo te pregunto: ¿para qué buscar afuera? No hay religión, secta, grupo, partido, piedra mágica, chamán ni altar que pueda reemplazar la libertad personal que tenés por el solo hecho de estar encarnado acá, en este cuerpo, en este planeta, en este momento. Aprovechá este cuerpo para potenciar tu alma, pero no lo hagas atado a mandatos externos. No uses el manual que escribieron otros. Dios está en vos. Dios sos vos. ¿Te hace falta más?