Una iniciativa que fusiona reciclaje, construcción y generación de empleo está marcando la diferencia en Argentina. Este proyecto no solo aborda la gestión de residuos, sino que también impulsa la creación de viviendas sostenibles y oportunidades laborales para comunidades vulnerables.
Además de su impacto ecológico, la iniciativa promueve la inclusión social al capacitar y emplear a personas en situación de vulnerabilidad. De esta manera, se transforma un problema ambiental en una oportunidad para construir un futuro más justo y sostenible.
Este es el bloque reciclable que tiene múltiples beneficios
Con el objetivo de abordar tanto la crisis habitacional como el problema ambiental de los residuos plásticos, el Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica (LEMIT), dependiente de la Comisión de Investigaciones Científicas, está desarrollando un sistema de construcción de viviendas mediante bloques fabricados a partir de plásticos reciclados.
Esta iniciativa, seleccionada en la Etapa 3 del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA), impulsado por la Subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación provincial, apunta a brindar una alternativa habitacional económica, sencilla de implementar y con impacto ambiental positivo. El proyecto busca generar soluciones concretas para comunidades en situación de vulnerabilidad, al mismo tiempo que promueve la formación en oficios vinculados al reciclado y la construcción.
Los llamados “ecobloques ” están compuestos por polietileno de alta y baja densidad, derivados de residuos como tapas de botellas, bandejas, envases y bolsas. Aunque estos materiales no pueden fundirse conjuntamente por sus diferentes puntos de fusión, sí pueden aprovecharse triturados como parte de una “matriz aglutinante” que los cohesiona. “El resultado es similar al bloque de cemento tradicional, con la diferencia de que el plástico reemplaza al árido grueso, es decir, a la piedra”, explicó Mariana López, arquitecta, especialista en ingeniería ambiental y directora del proyecto.
Cuáles son las prácticas habituales para reciclar
Adoptar prácticas más sostenibles no requiere grandes sacrificios, sino decisiones simples que pueden tener un gran impacto. Una de las acciones más efectivas es reemplazar las botellas plásticas descartables por envases reutilizables de vidrio o acero inoxidable, que además de ser más resistentes, reducen notablemente la generación de residuos.
Otro cambio accesible es optar por cepillos de dientes biodegradables, fabricados con materiales como el bambú o la madera. A diferencia de los plásticos tradicionales, estos se degradan naturalmente y no contaminan durante siglos.
En la cocina, conviene reemplazar los tuppers de plástico por recipientes de vidrio templado, que no solo son más seguros para conservar los alimentos, sino que también duran mucho más, haciendo que la inversión valga la pena.