Atención: esto le pasa al cuerpo si dejás de comer pescado por un mes

Dejar este alimento por 30 días impacta en nutrientes esenciales y puede tener efectos en distintos órganos si no se reemplazan correctamente.

  • La eliminación del pescado reduce el aporte de omega3 y vitamina D, nutrientes difíciles de cubrir solo con otros alimentos.
  • Especialistas advierten un mayor riesgo cardiovascular si no se compensa la ausencia de este grupo alimentario.
  • También pueden aparecer cambios en la función cognitiva y en el estado de ánimo.
  • Una dieta planificada o suplementos bajo control médico ayudan a evitar déficits.

Dejar de comer pescado durante un mes sí genera cambios concretos en el cuerpo, sobre todo por la pérdida de nutrientes que cumplen funciones clave en distintos sistemas. Aunque no se trata de una situación irreversible, la ausencia sostenida puede sentirse si no se reemplazan esos aportes de manera adecuada.

En los últimos años, el pescado quedó asociado a recomendaciones sanitarias de parte de los especialistas por su impacto positivo en la salud cardiovascular y cerebral. Su consumo regular aporta ácidos grasos esenciales que el organismo no produce por sí solo.

Por eso, cuando se lo elimina de la dieta, incluso por un período relativamente corto, los especialistas sugieren prestar atención a cómo se cubren esos nutrientes para evitar efectos no deseados.

COCINAR PESCADO
Una dieta alternativa bien planificada permite compensar la ausencia de pescado sin generar déficits nutricionales.

Una dieta alternativa bien planificada permite compensar la ausencia de pescado sin generar déficits nutricionales.

Qué le pasa al cuerpo si dejás de comer pescado por un mes

La principal consecuencia es la disminución del consumo de omega3 y vitamina D, dos nutrientes vinculados a la salud del corazón, el cerebro y el sistema inmunológico. Estudios médicos muestran que comer pescado al menos 2 veces por semana ayuda a regular la presión arterial, bajar triglicéridos y reducir el riesgo de infarto y ACV.

En el plano neurológico, la falta de omega3 se asocia a un mayor deterioro cognitivo con el paso del tiempo y a alteraciones en el ánimo. Investigaciones observacionales indican que una ingesta adecuada se relaciona con mejor memoria y mayor volumen de materia gris en áreas cerebrales clave.

También se observaron efectos en la salud visual y en enfermedades autoinmunes. Algunos estudios registraron hasta un 42% menos de riesgo de degeneración macular en mujeres con mayor consumo de pescado, además de una menor incidencia de diabetes tipo 1 en poblaciones infantiles.

La Pescadorita (3)
El menor consumo de omega-3 se vincula con cambios en la memoria, el ánimo y el rendimiento cognitivo.

El menor consumo de omega-3 se vincula con cambios en la memoria, el ánimo y el rendimiento cognitivo.

Si bien existen alternativas alimentarias y suplementos, los profesionales recomiendan evaluarlos de forma personalizada para evitar desequilibrios nutricionales.

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