A dos días de que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, reaparezca en público para dar su primer informe de gestión en medio del avance de la investigación judicial por supuesto enriquecimiento ilícito, este lunes la mesa política del gobierno nacional volvió a reunirse para analizar el panorama sobre el comienzo de las negociaciones con los aliados para el tratamiento de la reforma política que ya ingresó al Senado.
El encuentro comenzó puntual a las 14 en el despacho del jefe de Gabinete. El asesor presidencial, Santiago Caputo, llegó en su camioneta diez minutos antes del inicio de la reunión y se lo pudo ver ingresando por la explanada de sobre la calle Rivadavia con un gorro naranja para cubrirse de las heladas temperaturas que azotan la Ciudad de Buenos Aires. Minutos después, ingresó la presidenta del bloque de LLA en el Senado, Patricia Bullrich, con carpeta en mano donde guarda bajo siete llaves el poroteo de las voluntades en la Cámara alta. El último en llegar, siempre sobre la hora, fue el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Adentro, los esperaban la secretaria general de la presidencia, Karina Milei; el ministro del Interior, Diego Santilli; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; y el armador nacional y subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo Lule Menem, quienes ingresaron a la Casa Rosada sin poder ser vistos por los periodistas acreditados en el edificio dado que el gobierno aún mantiene cerrada la sala de prensa, un acto inédito en los casi 100 años de existencia de la misma.
Durante el cónclave, que se extendió por poco más de dos horas, los integrantes del círculo político presidencial se sentaron a diagramar una estrategia unificada para intentar aprobar en el menor plazo posible la ambiciosa reforma política que el propio Javier Milei anunció mientras aún se encontraba en Israel. La iniciativa, que es impulsada desde su inclusión en el texto final del Consejo de Mayo, el decálogo que el presidente firmó junto a una veintena de gobernadores, busca modificar la Ley Orgánica de partidos políticos, eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) e implementar la Boleta Única de Papel en todo el territorio nacional.
Sin embargo, y a contramano de la condescendencia que los acompañó durante más de dos años de gobierno, esta vez los aliados oficialistas empezaron a mostrar ciertas reticencias. El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, habló este lunes en conferencia de prensa y se despachó contra el oficialismo que supo acompañar sin mayores remordimientos durante dos años. “El Gobierno nacional está intentando hacerse un traje a medida en materia electoral. Mandó no solo la eliminación de las PASO sino un conjunto de medidas. Vienen por la eliminación definitiva de las PASO”, lanzó, irritado, el gobernante norteño.
Según confesaron - en estricto off the record - desde el oficialismo a C5N, la postura del tucumano se replicó en conversaciones privadas que funcionarios de primera línea del Ejecutivo mantuvieron en las últimas horas con otros gobernadores. En las provincias entienden que las PASO son una herramienta fundamental para la discusión electoral que podría servirles como para avalanchas frente a la ambición de Karina Milei y sus armadores nacionales de “pintar de violeta” el país.
Para una fuente irrefutable del Gobierno, la postura opositora de ciertos gobernadores no es más que un mecanismo de negociación que adoptaron los caciques nacionales en el último tiempo. “Están usando la excusa de la reforma política para tensionar hasta lo último y ver qué pueden obtener a cambio”, se sinceró el funcionario ante la consulta de este medio. En este sentido, la misma voz advierte que la negativa de los mandatarios responde a su puja para que el gobierno “abra la billetera” ya sea con Aportes del Tesoro Nacional u otros mecanismos de redistribución de ingresos nacionales, un oasis en el desierto de la baja recaudación.
Según dejaron trascender desde otro sector, el oficialismo no llevará la discusión al recinto hasta no tener asegurados los votos para aprobar con cintura la reforma. “Nos vamos a tomar el tiempo que sea necesario”, advirtieron. Aunque la intención es obtener media sanción en el Senado en las primeras semanas de mayo, en varios despachos no descartan que la misma se dé a mediados de mes o, incluso, días antes del receso forzado que promulgará el Mundial entre junio y julio.
Más allá del apuro por el calendario, lo cierto es que el gobierno busca desesperadamente quitar del centro de la escena a Manuel Adorni, quien sigue apuntado por los focos por la investigación por supuesto enriquecimiento ilícito por la compra de tres propiedades desde su llegada a la gestión nacional. El envío desmedido de nuevos proyectos legislativos, que en algún momento se fantaseó con la posibilidad de que fuesen diez por mes, es la estrategia más palpable del Ejecutivo para seguir cuidando la figura del jefe de gabinete, aunque no la única.
Con las aspiraciones por modificar la agenda coartadas por la siempre cruda realidad, en las últimas horas Javier y Karina Milei le extendieron un pedido a todo el gabinete para que se acople al gesto de apoyo que los hermanos presidenciales le brindarán a Adorni este miércoles en Diputados. Según trascendió, el presidente y la secretaria general le solicitaron personalmente a los ministros que se acerquen al Congreso para montar una foto de unidad en medio de las turbulencias internas que no dejan de multiplicarse pese al pésimo momento político que atraviesa el ex vocero.
Según pudo chequear este medio, la secretaria legal y técnica, María Ibarzabal Murphy, fue la única en confirmar asistencia. Hasta el momento del cierre de esta nota, el resto de los ministros aún no había confirmado su presencia. Ante la consulta de C5N, desde el círculo de los titulares de las carteras adjudicaban esta situación al “reacomodo” de la agenda de los funcionarios para intentar cumplir con los pedidos del dúo presidencial.