Un campeón singular: la historia del boxeador Horacio Accavallo

El 1 de marzo de 1966, Accavallo conquistó el título mundial peso mosca AMB y CMB al ganarle al oriental Katsuyoshi Takayama en Tokio y fue un día épico para el deporte argentino.

La verdad es que nunca supe si Horacio Accavallo tenía vocación por el boxeo, no se lo pregunté en los 50 años de amistad que tuvimos, pero lo que si se es que "fue un gran campeón", un boxeador singular que fue Campeón Mundial Peso Mosca en 1966 y defendió el título con éxito 3 veces.

Nunca supe si se hizo boxeador por vocación, pero si me queda claro que aquella niñez de "cirujeo", de cartonero, de botellero, y que hizo pruebas de saltimbanqui, equilibrista y fakir, en el circo Sarrasani, eso es lo que él no quería. Quiso jugar en Racing, de wing izquierdo, porque era zurdo y habilidoso. El técnico Cachito Giménez cuando lo vio con 1,57 metros, 50 kilos, le dijo "no pibe, vos sos muy chiquito"... y se hizo boxeador.

Peleó primero en Unidos de Pompeya, peleaba en Valentín Alsina, entrenaba en Lanús y en el Luna Park no tenía mucho lugar porque era zurdo y se fue a Italia, después a Francia, Alemania, iba y volvía y se metió en el Ranking Mundial. Fue el joven empresario Tito Lectoure quien decidió medirlo con el número uno del Ranking Mundial del peso mosca, enfrentando a Hiroyuki Ebihara. Hicieron la pelea y cuando llegaron a Japón Ebihara se lesionó, él era el número 2 y lo midieron con el número 3: Katsuyoshi Takayama.

Accavallo conquistó el título mundial peso mosca

El 1 de marzo de 1966, Accavallo conquistó el título mundial peso mosca AMB (Asociación Mundial de Boxeo) y CMB (Consejo Mundial de Boxeo) al ganarle al oriental Katsuyoshi Takayama en Tokio. Era la época de la representatividad épica del deporte en la Argentina.

Hizo madrugar a todos los argentinos, no había televisión y sólo se pudo escuchar por radio y al llegar a Buenos Aries, los Bomberos de Lanús lo escoltaron por la Avenida Teniente General Riccheri, y la Avenida General Paz, Avenida Juan B. Justo y Corrientes hasta el Luna Park para recibir al campeón del mundo.

Años después y con las entradas vendidas Accavallo le dijo a Lectoure que no quería pelear más porque "le estaban pegando pibes que antes no le pegaban", y se quería retirar como un campeón mientras que si perdía el título mundial iba a ser recordado como un "excampeón del mundo más".

La muerte de Accavallo a los 87 años lo reivindica como el hombre que multiplicó el dinero con negocios después del boxeo, es decir, que no se gastó el dinero que ganó con el boxeo sino que el boxeo lo proyectó como hombre y le ganó la vida. Además fue una gran amigo, fiel, una persona con palabra y con honor.