El histórico triunfo de la Selección argentina por 2-1 ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 todavía tiene tela para cortar a casi dos semanas del partido. El clima de tensión en el Reino Unido llevó a que Lisandro Martínez y Alexis Mac Allister tomaran medidas drásticas para su seguridad personal. Ambos futbolistas, piezas clave en el esquema de la Selección argentina, decidieron contratar empresas de seguridad privada para custodiar sus respectivas viviendas ante el temor de posibles represalias por parte de sectores radicalizados tras la derrota de los "Three Lions".
Según el medio británico The Sun, la decisión de los jugadores se vio motivada principalmente por la fuerte repercusión que tuvieron los festejos tras el histórico triunfo, donde se exhibió una bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas". Las imágenes, que se viralizaron rápidamente, mostraron al defensor del Manchester United sosteniendo el trapo, mientras que el mediocampista del Liverpool se encontraba a su lado durante las celebraciones.
La histórica bandera que quedará para siempre en el recuerdo de los argentinos.
A pesar de la preocupación inicial, no se registraron intentos de vandalismo ni ataques contra las propiedades de los futbolistas argentinos. Estas medidas fueron gestionadas de manera particular por los propios jugadores; por ejemplo, el Manchester United no participó en la organización del dispositivo de seguridad para la residencia de Martínez. Esta precaución buscaba evitar incidentes similares a los ocurridos en 2021, cuando un mural de Marcus Rashford fue vandalizado tras la final de la Eurocopa.
Un factor que ha jugado a favor de la tranquilidad de los jugadores es la particular relación que las hinchadas del Manchester United y del Liverpool mantienen con el seleccionado inglés. En Anfield es común ver banderas con la frase "No somos ingleses", mientras que en Old Trafford permanece el lema "United > Inglaterra". De hecho, la afición de los Diablos Rojos tiene una larga tradición de apoyo a sus figuras argentinas, llegando incluso a entonar cánticos de "Argentina" en señal de solidaridad en momentos de conflicto mediático.
Finalmente, el episodio de la bandera de Malvinas no solo generó revuelo social, sino que también puso a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en la mira de la FIFA. El organismo internacional prohíbe el uso de símbolos políticos o religiosos en el equipamiento y durante los encuentros, basándose en el artículo 4 de las Reglas de Juego de la IFAB. Aunque no se esperan sanciones deportivas para el equipo, la FIFA podría imponer una multa económica a la casa madre del fútbol argentino por considerar que la exhibición del mensaje constituyó una infracción al reglamento vigente.