El Gran Premio de Mónaco suele verse siempre afectado por accidentes debido a la cercanía de las barreras alrededor del circuito callejero. Pero pocos como el choque de Mick Schumacher, que paralizó a todo el mundo en el Principado.
El hijo del múltiple campeón del mundo se encontraba en la 17° posición y se acercaba a la 15° curva, alrededor de la zona de la piscina, cuando perdió la parte trasera de su Haas y pegó, primero, de cola y, después, impactó de lleno de frente, partiendo el monoplaza a la mitad.
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Afortunadamente, el joven piloto se retiró caminando de la escena y ni siquiera necesitó la asistencia médica en el lugar. La última vez que un coche terminó de esta manera fue en el recordado accidente de Romain Grosjean, en Baréin.
La prueba se suspendió momentáneamente para retirar los restos del vehículo y para arreglar las barreras de contención, las cuales también terminaron rotas.