El Diablito lo elogió en redes y mostró su entusiasmo por el nuevo paso.
River Plate
El sobrino de Claudio Echeverri se sumó a las divisiones infantiles de River.
Tiene 10 años y ya dio sus primeros pasos en el baby fútbol metropolitano.
El propio Diablito lo elogió públicamente en redes sociales.
En el club aseguran que no apurarán su proceso formativo.
El nuevo Echeverri que ilusiona en River es Jonathan Romero Echeverri, el sobrino del Diablito, quien con apenas 10 años se incorporó a las divisiones infantiles del club tras destacarse en el baby fútbol y comenzar su etapa formativa en el predio de Cantilo, donde ya recibió elogios públicos del propio futbolista, que celebró su llegada a la institución.
El chico llegó al predio de Cantilo para iniciar su etapa formativa con la banda roja, después de destacarse en el baby fútbol metropolitano. Su apellido y el vínculo familiar con el actual jugador del Girona generaron expectativa inmediata entre hinchas y formadores.
Aun así, dentro del club remarcan que su desarrollo seguirá los pasos habituales de cualquier juvenil y sin presiones extra. La intención es acompañar su crecimiento deportivo y personal en un entorno formativo, sin cargarlo con comparaciones anticipadas.
Sobrino Echeverri
Jonathan Romero Echeverri comenzó su etapa en las infantiles del club.
@claudioecheverri_
El paso del Diablito Echeverri en River
Claudio Echeverri surgió de las inferiores de River y rápidamente se transformó en una de las grandes apariciones del fútbol argentino. Su talento, desequilibrio y personalidad lo llevaron a debutar en Primera y a consolidarse como una de las joyas del club.
El mediapunta chaqueño fue una de las figuras del seleccionado juvenil Sub 17 y su rendimiento lo proyectó al fútbol europeo a una edad temprana: fue transferido al Manchester City de Inglaterra y luego cedido al Girona de España, un salto importante en su carrera profesional.
Echeverri
En River buscan acompañar su crecimiento sin presiones ni comparaciones tempranas.
Su vínculo con River dejó una huella en los hinchas, que lo identificaron como uno de los talentos más prometedores de su generación. Ahora, con la llegada de su sobrino a las infantiles, el apellido vuelve a instalarse en el predio del club y alimenta una nueva ilusión a largo plazo.