El futbolista con antecedentes polémicos: preso por secuestros y sancionado por dopaje

Su carrera, que venía en descenso, se terminó definitivamente después de dar positivo en un control antidoping. Mientras estaba fuera de las canchas, fue detenido y condenado a 75 años de cárcel.

Son muchos los futbolistas a nivel mundial que han tenido problemas con la Justicia: algunos, después de retirarse; otros, en cambio, vieron truncada su carrera. Este es el caso de un futbolista con antecedentes polémicos que, mientras cumplía una sanción por dopaje, cayó preso por una serie de secuestros.

Se trata del arquero mexicano Omar "Gato" Ortiz, que tuvo su mejor momento en el fútbol de su país durante la década del 2000. Pero en abril de 2010, mientras jugaba para el Monterrey, dio positivo en dos controles antidoping tras consumir esteroides anabólicos. La Liga MX y la Conmebol lo inhabilitaron por 2 años y 8 meses.

Pero ese terminaría siendo el menor de sus problemas. En enero de 2012, mientras cumplía esta sanción, fue detenido y acusado de pasar información al Cártel del Golfo para cometer una serie de secuestros. Según trascendió, le habían pagado 200.000 pesos mexicanos por señalar a las víctimas.

También se dijo que Ortiz tenía problemas de sustancias, específicamente cocaína. El arquero fue trasladado a una cárcel de Nuevo León y en enero de 2019, después de un largo juicio, fue encontrado culpable de participar en tres secuestros y recibió una condena a 75 años de prisión.

Omar "Gato" Ortiz

En marzo de este año, Ortiz dio una entrevista a Mediotiempo donde contó que su experiencia dentro de la cárcel lo acercó a la religión. "Para mí, el fútbol fue una etapa que ya quedó atrás, como todo lo de mi proceso ya quedó atrás. Ahora me enfoco en lo que viene para mí en las manos de Dios", afirmó.

El paso de Omar "Gato" Ortiz por el fútbol

Omar "Gato" Ortiz hizo toda su carrera en el fútbol mexicano. Debutó en Primera en 1997 con la camiseta del Monterrey. Tras una temporada a préstamo en el Celaya, volvió a los Rayados y fue vendido al Necaxa, pero jugó pocos partidos y no sumó actuaciones destacadas.

Su mejor etapa futbolística llegó en 2003, cuando fue transferido a los Jaguares de Chiapas. En el Clausura 2004, se convirtió en el segundo mejor arquero del torneo al recibir solo 20 goles en 19 partidos. Tuvo una segunda etapa en Necaxa y un breve paso por Atlante. En 2009 volvió a Monterrey; tras su sanción por dopaje en 2010, no volvió a jugar al fútbol profesional.

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