El mundo del deporte se encuentra conmocionado tras la trágica noticia del fallecimiento de Emanuel de Jesus Bonfim Evaristo, el exdelantero portugués conocido popularmente como Manú, quien supo brillar con la camiseta del Benfica. El exjugador perdió la vida a los 43 años tras protagonizar un violento siniestro vial en la localidad de Vermoes, ubicada dentro del municipio de Sobral de Monte Agraço, en Portugal.
Según los primeros reportes de los medios de comunicación lusos, la fatalidad ocurrió cuando el exfutbolista regresaba conduciendo hacia su vivienda, ubicada en la zona de A-do-Baço. Por razones que todavía se intentan conocer, Manú perdió por completo el control de su vehículo a poco más de cuatro kilómetros de llegar a su destino, sufriendo un despiste que le quitó la vida.
El alerta a las autoridades fue dado a las 18.32 horas del sábado por otros conductores que circulaban por la ruta y se toparon con el desastre. El aviso provocó un despliegue inmediato que incluyó a ocho miembros del cuerpo de bomberos voluntarios de Sobral de Monte Agraço, personal médico que se trasladó de urgencia desde el Hospital de Torres Vedras y efectivos de la GNR (Guardia Nacional Republicana).
A pesar del rápido arribo, el exdeportista había quedado atrapado dentro del auto tras sufrir un paro cardiorrespiratorio. Los profesionales médicos le realizaron maniobras de reanimación en el lugar, pero lamentablemente no pudieron revertir el cuadro y terminaron confirmando su fallecimiento en el asfalto. Al respecto, la Guardia Nacional Republicana ya se encuentra investigando los detalles del hecho, descartando inicialmente la participación de terceros debido a que el damnificado viajaba solo y era un habitual conocedor de ese camino.
Quién era Manú, el futbolista que murió un accidente de tránsito
Manú, cuyo nombre completo era Emanuel de Jesús Bonfim Evaristo, fue un destacado extremo derecho portugués que construyó una sólida carrera profesional de 16 años. Formado en las divisiones inferiores del Vitória de Setúbal, dio el gran salto en el año 2002 al debutar en la primera división con la camiseta del Alverca. Su velocidad, desborde y capacidad para desarmar defensas llamaron rápidamente la atención de los grandes equipos, logrando en 2004 el mayor hito de su juventud: ser fichado por el Benfica, uno de los clubes gigantes del fútbol europeo.
Durante su trayectoria, el atacante se transformó en un trotamundos del fútbol al competir en las ligas de seis países diferentes. En su Portugal natal brilló con luz propio en equipos como el Estrela da Amadora y el Marítimo, ganándose el respeto del público local. A nivel internacional, sumó valiosa experiencia en el Módena y Carpenedolo de Italia, el AEK Atenas de Grecia, el Beijing Guoan de China y el Ermis Aradippou de Chipre; sin embargo, su época dorada en el extranjero la vivió en Polonia, donde se coronó campeón de la Copa de Polonia con el Legia de Varsovia.
La regularidad de su juego le permitió mantenerse al más alto nivel competitivo hasta su retiro oficial de las canchas, acumulando muchos partidos internacionales y dejando un recuerdo en cada institución por su entrega y compañerismo. Tras colgar los botines, la vida de este deportista se apagó de forma trágica a los 43 años de edad debido a un accidente de tránsito en la localidad portuguesa de Vermões. Su repentina partida causó una profunda tristeza en el ambiente futbolístico, que lo despidió recordando su gran legado y carisma dentro y fuera de la cancha.