Claves y beneficios del fútbol caminando: la alternativa para los mayores de 60 años que no quieren despegarse del deporte

Ya asentado en países de Europa, se conforma como una disciplina que reconecta a los adultos mayores con su pasión por el fútbol, garantiza la movilidad, y promueve los vínculos sociales.

Seguir jugando a la pelota con amigos, a pesar de estar por encima de los 60 años, es posible. En el día del deporte y la actividad física, es clave generar consciencia sobre la importancia de moverse para mantenerse activos y así garantizar nuestro bienestar. El fútbol caminando (o walking football, en inglés) es una actividad que comienza a abrirse paso como una alternativa saludable y recreativa para personas mayores de 60 años, que muchas veces atraviesan dificultades para encontrar actividades que les generen placer o simplemente les den ganas de moverse.

La disciplina, que ya tiene desarrollo en países europeos como España, empieza a ganar terreno también en Argentina, con un objetivo claro: permitir que quienes debieron dejar el fútbol puedan volver a moverse; competir y compartir, adaptando el juego a sus posibilidades físicas.

¿Cómo comienza el interés para practicar este deporte? “Es una disciplina que empezamos a ver en enero y febrero de 2025. Había escuchado lo que se estaba haciendo en España y me interesé en investigar por internet a ver qué podía encontrar”, contó Daniel Luraschi, uno de los impulsores de la iniciativa.

“Acá en nuestra zona no tenemos las dimensiones que tienen en esos lugares en Europa, acá en Santa Fe son más chicos los campos. Se me ocurrió jugar con un jugador menos: en vez de seis, somos cinco”, explicó en diálogo con C5N.

Así es que comenzó a tomar forma una práctica pensada especialmente para personas mayores que, en muchos casos, arrastran lesiones o limitaciones físicas: “Se podía adaptar a personas que éramos mayores de 60 y habíamos tenido problemas de rodilla o musculares, que no nos permitían hacer fútbol normal”.

Entonces, ya estaba la idea y el lugar, pero Daniel se encontró con su primer desafío: convencer a los jugadores de sumarse a una actividad que, por más de que tuviera una pelota y los fundamentos básicos, no era fútbol.

“No fue nada fácil, hubo que ir casi casa por casa. Al que jugó toda su vida al fútbol no le cierra la idea de caminar, pasar de correr a no correr es lo que más cuesta”, reconoce. Sin embargo, con el paso del tiempo, la adaptación fue posible: “Después de siete meses noté la ansiedad del jugador, es muy difícil controlar las ganas de correr. Pero logramos formar dos equipos, entender el juego y adaptarnos perfectamente”.

Más allá de lo deportivo, el foco está puesto en la salud. En esta modalidad, correr está prohibido y se prioriza el control del cuerpo, la coordinación y el equilibrio. “Tu cabeza a los 60 siempre está predispuesta a hacer lo que hacías a los 20, pero la edad te limita. Entra en juego la movilidad, la coordinación y el equilibrio, que a los 60 o 70 suele presentar problemas. Junto a la pérdida muscular, el equilibrio nos condiciona bastante, pero hay que tener autodisciplina, persistencia y trabajar la flexibilidad”, profundizó Luraschi.

El formato también introduce cambios en las reglas para reducir riesgos de lesión: los arcos son más bajos, no se puede rematar a menos de tres metros y no hay contacto físico. “Al no haber roces ni trabas, es muy improbable que tengas una lesión”, asegura. Además, se utiliza una pelota de pique medio, que facilita el control.

Incluso recomienda complementar con ejercicios específicos durante la semana: “Hay que mantenerse en movimiento. Por ejemplo, yo les recomiendo practicar la marcha japonesa, que alterna tres minutos lento y tres rápido. Es una herramienta que ayuda mucho a la capacidad aeróbica”.

Pero si hay algo que se destaca por sobre todo es el aspecto social. “Lo más lindo es el tercer tiempo. Cuando termina todo, comentamos lo que pasó y nos tomamos algo”, dice entre risas. Sí, tal cual como ocurre en cualquier canchita de fútbol 5 con adolescentes y adultos.

Hoy el grupo reúne entre 10 y 14 jugadores, muchos de los cuales habían abandonado el fútbol por lesiones y ahora cada jueves están presentes en las canchas. “Varios lograron volver con precaución, preparándose en la semana para poder jugar los 50 minutos sin dolores ni inconvenientes”.

A pesar de algunos prejuicios iniciales, el fútbol caminando se presenta como una herramienta clave para mejorar la calidad de vida en adultos mayores. “A muchos no les cierra mentalmente dejar de correr, sobre todo a los que jugaron toda la vida. Pero más tarde o más temprano, si queremos mantener el equilibrio, la coordinación y no perder el fútbol ni el tercer tiempo, hay que adaptarse”, concluyó.

Fútbol caminando: reglamento y cómo se juega

  • No se puede correr: es la regla principal. Siempre debe haber al menos un pie en contacto con el suelo.

  • Sin contacto físico: no se permite chocar, barrerse ni disputar la pelota de forma brusca.

  • Pases bajos: la pelota no puede elevarse por encima de cierta altura (generalmente la cintura o cabeza, según la variante).

  • Distancia para rematar: no se puede patear al arco desde muy cerca (por ejemplo, mínimo 3 metros).

  • Arcos más chicos: suelen ser más bajos (alrededor de 1 metro).

  • Cantidad de jugadores: varía, pero generalmente se juega 5 vs 5 o 6 vs 6.

  • Con o sin arquero: depende de la modalidad (inglesa sin arquero, española con arquero).

  • Pelota adaptada: se usa una pelota de menor pique para facilitar el control.

  • Duración: partidos más cortos o divididos en tiempos reducidos (aunque pueden sumar unos 40-50 minutos en total).
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