En el Mundial Alemania Federal 1974, Argentina compartió grupo con Polonia, Italia y Haití. Una derrota y un empate ante los dos primeros obligaba a la Selección a ganarle a los caribeños por al menos tres goles. Pero eso no alcanzaba, y hubo que recurrir a otra medida.
La Albiceleste debutó en aquella Copa del Mundo con una derrota por 3 a 2 ante Polonia, el 15 de junio. Cuatro días más tarde, un empate en 1, con gol de René Orlando Houseman, complicaba las chances de clasificación y obligaba a derrotar a Haití por más de dos goles. Además, los polacos debían vencer a la Azzurra.
Según relata Ernesto Cherquis Bialo, "un argentino que vivía en Madrid, muy amigo de Alfredo Di Stéfano, que pasó por el fútbol argentino, dijo 'muchachos, para clasificar hay que incentivar a Polonia'".
"Le tienen que dar la guita del premio que les corresponde a ustedes y la guita del premio del próximo partido a los jugadores polacos. Si ustedes incentivan a Polonia, que ya está clasificada y le da lo mismo ganarle a Italia, va a salir más contenta a jugar", insistió el hombre.
Fue así como se hizo una "vaquita" entre los jugadores. Una vez reunido el dinero, se designó a un enviado para visitar a los polacos.
El 23 de junio, Polonia, a la postre tercero en aquel Mundial, le ganó 2 a 1 a Italia, mientras que Argentina superó 4 a 1 a Haití. Gracias a la diferencia de gol, la Albiceleste dejó afuera a los italianos y pasó de ronda.
El grupo de la segunda fase asomaba complicado: Países Bajos, Brasil y Alemania Oriental. Las categóricas derrotas ante los primeros dos dejaron sin chances de clasificación a Argentina, que antes del último partido ante los germanos sufrió un duro golpe emocional: había fallecido Juan Domingo Perón.
Abatidos, los jugadores plantearon retirarse del torneo. "Sentían que era vergonzoso salir al campo de juego cuando había muerto el Presidente de la República", definió Cherquis. Sin embargo, "la FIFA amenazó con una multa de 600 mil y no actuar en el próximo Mundial, que habría de jugarse en Argentina".
El equipo jugó a pesar de todo y rescató un empate en 1 ante los alemanes, nuevamente con gol de Houseman.
Cuatro años más tarde, en el Mundial 1978, Argentina y Polonia volvieron a compartir grupo, esta vez en la segunda fase. Allí, estrellas como Grzegorz Lato y con Kazimierz Deyna les hicieron a los jugadores argentinos un reclamo que no supieron cómo responder.
En una nueva edición de Testigo de la historia, Cherquis cuenta como nadie este curioso episodio del detrás de escena de la clasificación de Argentina a la segunda ronda del Mundial 1974.